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ALIMENTACIÓN Y SALUD: LA OBESIDAD COMO FACTOR DE RIESGO, Obesidad: El reto de la salud pública


ALIMENTACIÓN Y SALUD: LA OBESIDAD COMO FACTOR DE RIESGO


Noemi Álvarez Mieres
Enfermera Clínica
Hospital Universitario Central de Asturias. Oviedo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud se puede definir como “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solo por la ausencia de enfermedad o dolencia”. Actualmente, la obesidad se está convirtiendo en un grave problema de salud pública, debido a que afecta un porcentaje muy elevado de la población: se come mucho y mal.

El sobrepeso y la obesidad se pueden definir como una “acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”1.

El índice de masa corporal (IMC) es un indicador que nos relaciona el peso y la talla y que se utiliza para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Según la OMS, se delimitan los siguientes valores:

  • Un IMC igual o superior a 25 determinaría “sobrepeso”.
  • Un IMC igual o superior a 30 determina “obesidad”.

Cuando hablamos de que la obesidad se trata de un problema de Salud Pública, la OMS proporciona unas cifras que corroboran este hecho1:

  • En el año 2014, más de 1900 millones de adultos de 18 ó más años tenían sobrepeso, de los que más de 600 millones eran obesos.
  • En el año 2014, alrededor del 13% de la población adulta mundial eran obesos (11% de los hombres y 15% de las mujeres).
  • La prevalencia mundial de la obesidad se ha multiplicado por más de dos entre los años 1980 y 2014.
  • En el año 2013, más de 42 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso.

Estas cifras hacen que la obesidad y el sobrepeso sean susceptibles de tratar desde el punto de vista de la Enfermería, trabajando desde la Prevención y Promoción de la Salud, en los hábitos de vida saludables.

Hay que tener en cuenta que la obesidad es un problema multidimensional y requiere un estudio integrado para entender sus características en conjunto, sus causas y las consecuencias que produce sobre la salud y la economía.

Un mejor conocimiento de la enfermedad nos proporciona un marco de trabajo adecuado para el tratamiento de la obesidad.

Los tratamientos farmacológicos o la cirugía no son suficientes para controlar la obesidad; es necesario trabajar desde los cambios en la práctica habitual, promoviendo conductas saludables en la vida.

epidemiología de la obesidad

En torno a 1000 millones de personas padecen hoy en día obesidad o sobrepeso en todo el mundo1,2.

En el marco mundial, es en Estados Unidos donde se recogen cifras más elevadas de prevalencia; en Europa, es en Inglaterra donde se observa un mayor incremento, situándose España en un punto intermedio2.

Según un estudio de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el 39,3% de la población española de entre 25 y 64 años tiene sobrepeso, y un 21,6% es obesa. Estos datos se obtienen del Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE) que analizó a un total de 3.801 hombres y mujeres españoles de edades comprendidas entre los 25 y 64 años, evaluando la prevalencia actual del sobrepeso y la obesidad de la población entre los años 2014 y 20153.

Según la OMS, entre los años 1980 y 2014, la prevalencia mundial de obesidad casi se ha duplicado1.

Además, se han estimado tasas de obesidad significativamente más elevadas en los varones que en las mujeres. La última Encuesta de Salud (ENSA) indica esta misma tendencia4.

Hay que destacar también, que en comparación con Estados Unidos, país en el que la prevalencia de obesidad alcanza el 35,1% en población mayor de 20 años5, la obesidad en la población adulta en España presenta unas tasas inferiores.

El estudio DORICA estableció unas cifras de prevalencia de obesidad más elevadas en regiones situadas en el sur de España, siendo las estimaciones más elevadas en Canarias, Andalucía y Murcia, y las más bajas en Cataluña y País Vasco3,6. En el último estudio ENPE, las cifras más altas se sitúan en Asturias y Galicia, seguidas por Andalucía y Murcia3 (Figura 1).

último estudio ENPE, las cifras más altas se sitúan en Asturias y Galicia, seguidas por Andalucía y Murcia3 (Figura 1).

 

Figura 1. Mapa de la prevalencia de obesidad en población adulta en España.

OB: obesidad; SP: sobrepeso. Aranceta-Bartrina, et al. Rev Esp Cardiol. 2016;69(6):579-587

 

La prevalencia de la obesidad abdominal es elevada en la población adulta en España, siendo ésta mayor en mujeres3 (prevalencia del 35,5%, llegando al 43% entre los 45 y 64 años, y hasta el 61,6% en mayores de 65 años).

Tabla 1.  Prevalencia de obesidad abdominal en la población española de 25-64 años (2014-2015).  Aranceta-Bartrina J, et al. Rev Esp Cardiol. 2016;69(6):579-587.

 

Los resultados del estudio ENPE apuntan a un aumento de la sobrecarga ponderal al comparar sus resultados con los obtenidos en estudios anteriores (DORICA en 2003 y ENRICA en 2008), que indica una necesidad de mayor vigilancia en los grupos de población con mayor riesgo, así como la necesidad de aumentar las estrategias preventivas dirigidas a la población.

En España, la obesidad infantil se sitúa en un 10% de la población2. Lo que constituye un problema de salud.

El problema de la obesidad en los países desarrollados está adquiriendo las características de epidemia. Se observa una tendencia ascendente en la prevalencia de la obesidad en países como Estados unidos o Gran Bretaña.

Actualmente, la obesidad constituye uno de los principales retos de la Salud Pública y es el más frecuente de los problemas nutricionales.

Hasta ahora, el análisis de la prevalencia de obesidad en Europa se ha encontrado con una escasez de estudios que examinen esta prevalencia.

La diversidad de criterios utilizados para definir la obesidad hace sin embargo que sea difícil realizar una estimación precisa de su prevalencia en la población general.

Los diversos estudios revisados coinciden en que la obesidad es la enfermedad metabólica más prevalente del mundo occidental y constituye una causa importante del incremento de la morbimortalidad en los países desarrollados.

¿Puede prevenirse el Sobrepeso y la obesidad?

El sobrepeso y la obesidad son en gran parte prevenibles y aquí entra el juego el papel de la Enfermera para apoyar a las personas en el proceso de realizar elecciones en su forma de vida lo más saludables posibles.

La obesidad es un factor de riesgo modificable, que depende en gran parte del estilo de vida14.

Una reducción ligera del peso corporal reduce la hipercolesterolemia, el riesgo de diabetes, y proporciona múltiples beneficios cardiovasculares: descenso del gasto cardiaco, descenso del consumo de oxígeno en reposo, descenso de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, entre otros26.

En el plano social es importante:

  • Dar apoyo a las personas para que logren cumplir las recomendaciones en relación a la vida saludable, tanto por parte de las instituciones públicas como las privadas.
  • Lograr que el acceso a la actividad física y los hábitos alimentarios saludables sean asequibles y accesibles para todos.

Está claro también, que la industria alimentaria son responsables también de promocionar una alimentación saludable. Según la OMS, deberían1,7:

  • Reducir el contenido de grasas, azúcar y sal de los alimentos elaborados.
  • Asegurar que todos los consumidores puedan acceder a unos alimentos sanos y nutritivos, tanto de forma física como económicamente.
  • Asegurar la disponibilidad de alimentos sanos.

Para intentar explicar qué causa la obesidad hay que tener en cuenta, según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), que cerca del 60% está condicionada por la genética del individuo y además aún no se conocen bien cuáles son esos factores condicionantes2.

Queda claro que existe un desequilibrio entre el gasto y el consumo de calorías, a lo que se suma una población cada vez más sedentaria, de ahí que los programas de prevención de obesidad tengan en cuenta además de la alimentación sana, la práctica de ejercicio.

La SEEDO añade una tercera intervención: evitar el estrés, ya que éste también provoca un exceso de peso2.

Por tanto, es más fácil prevenir la obesidad que tratarla, pero debemos empezar desde una etapa temprana en la vida, identificando sujetos de riesgo.

El primero objetivo en la prevención de la obesidad es disminuir el desarrollo del sobrepeso en individuos en riesgo27, es decir, evitar que el individuo con sobrepeso llegue a ser obeso, e impedir la ganancia de peso en aquellos que han conseguido perderlo.

Además, prevenir el desarrollo de la obesidad es económicamente rentable, tanto por las consecuencias sanitarias como profesionales, ya que el individuo tendrá un mejor estado de salud1,27.

Para todo esto existen numerosos programas de prevención de la obesidad, que difunden consejos sobre una alimentación saludable, fomentando el ejercicio físico y procurando cambios saludables en la población, como los desarrollados por la SEEDO (Anexo 1) y otros, en los que destacan los siguientes aspectos:

  • Consejos dietéticos: incremento del consumo de fibra dietética, disminución de alimentos altamente calóricos y con alto contenido en grasas y azúcares, y el aumento en el consumo de frutas y verduras, han demostrado prevenir el desarrollo de la obesidad.
  • Fomento del ejercicio físico: la práctica de ejercicio de forma regular previene la ganancia de peso, mientras que un estilo de vida sedentario la promueve.
  • La familia: numerosos estudios destacan el papel de la familia en el control del peso, así como en el éxito de las intervenciones para la pérdida o mantenimiento del mismo.
  • Cambio de hábitos en la población: hay que fomentar la alimentación hogareña y ordenada, evitando comidas rápidas ricas en contenido calórico.
  • Las escuelas e institutos de enseñanza: en estos centros se debe educar en salud, aplicar en la práctica los contenidos educativos (comedores escolares, limitar máquinas expendedoras de bebidas azucaradas, instalaciones deportivas) y cribado de los problemas de salud (revisiones médicas).
  • Residencias de ancianos: el control del peso conllevaría un beneficio cardiovascular.
  • Los centros de trabajo: se debe fomentar la práctica de ejercicio físico en el ambiente laboral (prescindir de ascensores, …) y seguir una alimentación adecuada sin recaer en comida rápida.
  • Los centros de salud: en todas las consultas médicas ha de valorarse, tratar y hacer un seguimiento adecuado de los factores de riesgo para desarrollar la obesidad.
  • Las empresas alimentarias: se debería incorporar a estas industrias personal cualificado que permita una elaboración de productos adecuados relacionados con la alimentación saludable.
  • Los medios de comunicación: no resulta fácil controlar la publicidad en un medio de comunicación, de productos altamente calóricos, pero sería deseable una apuesta por la calidad y veracidad de la información.

En España se han desarrollado guías de práctica clínica, como las del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, que señalan los objetivos del tratamiento: reducir el peso corporal, mantener un peso más bajo a largo plazo y prevenir la ganancia de peso27,28.

El papel del enfermería ante el sobrepeso y la obesidad

La magnitud del problema al que nos enfrentamos obliga a sensibilizar a todos los escalones del Sistema Sanitario27.

Para ello debemos partir de un precepto fundamental: el exceso de peso como una enfermedad crónica, que necesita un tratamiento a largo plazo para lograr una reducción de peso, que además sea mantenida en el tiempo, pero que también incluya una estrategia para prevenir o reducir las comorbilidades.

La implicación de la Atención Primaria es esencial; debiendo abordarse el problema desde un punto de vista multidisciplinar. Esto conlleva27:

  • Disponer de guías y recomendaciones unitarias para el manejo del sobrepeso y la obesidad.
  • Promover la producción científica en Atención Primaria.
  • Comunicación fluida entre los diferentes profesionales de salud.
  • Disponer de programas de salud formativos impulsados por la Administración.

Dada la alta prevalencia de la obesidad en la sociedad actual, la SEEDO propone priorizar los programas de pérdida de peso en las siguientes situaciones2:

  • Individuos con un IMC 30.
  • Individuos con un IMC entre 25 y 29 y con comorbilidades asociadas.
  • IMC ≥ 25 y con “cintura de riesgo” (se entiende como “cintura de riesgo” una circunferencia de cintura ≥ 102 cm en el varón ó ≥ 88 cm en la mujer).
  • Cualquier sujeto con “cintura de riesgo” y comorbilidades.

El punto siguiente que recomienda la SEEDO es establecer objetivos2,27,28:

  • Promover la pérdida de peso.
  • Mejorar los factores de riesgo.
  • Mantener el peso y evitar la recuperación del peso perdido a largo plazo.
  • Propiciar una vida activa.
  • Mejorar la calidad de vida.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición establece un algoritmo diagnóstico-terapéutico para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en personas adultas, estableciendo las líneas de colaboración entre la Asistencia Primaria y la Especializada29 (Figura 2):

Figura 2.  Algoritmo para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en personas adultas.

Arrizabalaga JJ, et al. Recomendaciones y algoritmo de tratamiento del sobrepeso y la obesidad en personas adultas. Medicina clínica 2004;122(3):104-110.

 

En este contexto de colaboración interdisciplinaria, se ha desarrollado una iniciativa de trabajo conjunta, estableciéndose la motivación del paciente como elemento esencial para valorar la respuesta al tratamiento médico28,29.

Desde hace años existen diferentes estrategias destinadas a modificar los hábitos alimentarios de las personas como sus patrones de actividad física mediante equipos multidisciplinares en los que Enfermería lleva a cabo tanto el tratamiento como el seguimiento de los pacientes30.

La labor de la enfermera de Atención Primaria destaca por su gran accesibilidad al paciente y la longitudinalidad del tratamiento y seguimiento del mismo.

Los elementos clave en la educación para la salud se basan en el aprendizaje de determinados conocimientos como son: la base de una alimentación equilibrada, los efectos de la dieta sobre la salud, la actividad física adecuada para cada persona, pero sobre todo, el lograr un compromiso por parte del paciente para mantener todo esto30.

Tras revisar varios estudios llevados a cabo con pacientes adultos en consultas de Atención Primaria, podemos concluir que la reeducación es posible30,31.

Todo esto nos ayudará a lograr una mayor calidad en los resultados de promoción y prevención de la salud, y por lo tanto, en la motivación del profesional para continuar con su labor a largo plazo.

 

Líneas de Investigación Futuras

El importante aumento de la obesidad a nivel global es uno de los retos a los que se enfrenta la sociedad actual.

Tanto la obesidad como los comportamientos relacionados con la misma presentan agregación familiar según la SEEDO. De ahí surge el Proyecto Europeo iFamily, que busca determinar las interrelaciones entre los diferentes miembros de la familia para determinar el conocimiento que se tiene en la actualidad de los mismos5. Actualmente su trabajo se enfoca en la prevención de enfermedades relacionadas con la obesidad en edad infantil, promoviendo cambios en el estilo de vida y en los comportamientos2.

Entre los proyectos de futuro la SEEDO destaca el Proyecto Feel4Diabetes, financiado por la Unión Europea y que se está realizando desde principios de este año hasta junio de 2018. Con él se pretende desarrollar y evaluar un programa de intervención comunitario que promueva cambios en el estilo de vida para prevenir la Diabetes tipo 2.

Otras líneas de investigación trabajan en el efecto saciante de diferentes alimentos para poder recomendar un perfil de ingesta más adecuado a pacientes con problemas de sobrepeso39.

 

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