
https://orcid.org/0000-0002-5408-6263
El suicidio supone uno de los eventos más trágicos a los que se enfrenta esta Sociedad. El constante aumento del número de casos, así como el hecho de que afecte a personas cada vez más jóvenes hace que sea necesario la implementación de medidas para su prevención. Por su fácil aplicación, su accesibilidad y su buena relación coste-beneficio, el ejercicio físico, a través de sus múltiples efectos físicos y psicológicos, puede constituir una de formas más útiles para ello.
Un investigador ha realizado una revisión bibliográfica entre abril y junio de 2023 en las principales bases de datos de literatura científica: PUBMED, MEDLINE, LILACS, IBECS, ENFISPO, COCHRANE y CUIDEN. Utilizando las diferentes palabras clave combinadas mediante los distintos operadores booleanos, fueron identificados 115 artículos publicados en inglés o español en los últimos 5 años.
Siete artículos han sido seleccionados para su análisis. Todos ellos estudiaron el efecto del Ejercicio Físico sobre la conducta suicida en adolescentes. La diferencia entre sexos, el tipo de ejercicio más adecuado, la intensidad, el volumen y la frecuencia de este, también han sido analizadas.
El ejercicio físico, en todas sus variantes, previene las conductas suicidas en adolescentes y mejora su salud mental. Esta relación es más clara en el caso de los chicos que en el de las chicas para las que se necesitarían más estudios. La irregularidad metodológica de los estudios impide establecer una forma de ejercicio más útil, pero si se recomiendan los ejercicios colectivos.
Ejercicio físico, sedentarismo, suicidio, adolescencia, deporte.
Suicide is one of the most tragic events facing this Society. The constant increase in the number of cases, as well as the fact that it affects younger and younger people, makes it necessary to implement measures for its prevention. Due to its easy application, its accessibility and its good cost-benefit ratio, physical exercise, through its multiple physical and psychological effects, can be one of the most useful ways to chieve this porpouse.
A single researcher has carried out a bibliographic review between April and June 2023 in the main databases: PUBMED, MEDLINE, LILACS, IBECS, ENFISPO, COCHRANE and CUIDEN, using the different keywords combined through the different boolean operators,115 articles, published in English or Spanish, in the last 5 years, had been identified.
Seven articles have been selected for analysis. All of them, studied the effect of physical exercise on suicidal behavior in adolescents. The difference between sexes and the most appropriate type, intensity, volume or frequency of physical exercise have also been analyzed.
Physical exercise, in all its variants, prevents suicidal behavior in adolescents and improves their mental health. This relationship is clearer in the case of boys than in the case of girls, for whom more studies would be needed. The methodological irregularity of the studies prevents establishing a more useful form of exercise but collective exercises are recommended.
Physical exercise, sedentary lifestyle, suicide, adolescence, sport
Con el fin de contextualizar de forma adecuada el estudio, intentaremos realizar una aproximación al concepto de suicidio, resaltaremos su alta incidencia, hablaremos de los distintos tipos, fases, métodos, formas de prevención y mitos sobre este evento. Posteriormente estudiaremos el periodo de la adolescencia como época de cambios, conflictos y problemas psicológicos que inducen al pensamiento suicida y, finalmente, revisaremos el potencial del ejercicio físico a través de sus efectos a distintos niveles como posible factor protector frente al suicidio.
Con el fin de abordar de una manera completa el tema de estudio, conviene comenzar este por una definición del término que vamos a investigar “el suicidio”: Del latín SUICIDIUM podemos definirlo como el acto por el cual una persona se provoca así mismo la muerte de forma intencionada (1). Aunque las causas son muy variadas deberíamos hablar de la existencia previa de un sufrimiento psíquico y un estado de desesperanza derivada de diversas circunstancias vitales como pueden ser problemas económicos, conflictos en relaciones interpersonales, estados de enfermedad, acoso físico y/o psicológico, sentimiento profundo de soledad . Estos estados pueden desencadenar una enfermedad mental previa que solemos catalogar como trastornos límite de personalidad, depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia, drogodependencia, alcoholismo. En general, el suicidio lo llevan a cabo personas que ya están cansadas de lidiar con una situación le es imposible controlar. Las personas que sufren estas situaciones van poco a poco mostrando deseos de muerte con frases como “mi vida ya no tiene sentido” o “no encuentro un motivo para vivir”, la incapacidad de descargar las angustias, el agotamiento de la vida social, el comportamiento impulsivo y la introversión acentuada (2).
Figura 1: Suicidio en adolescencia. Fuente: CNN en español 2019
Es necesario recordar primeramente que la disponibilidad y la calidad de los datos sobre el suicidio y los intentos de suicidio son insuficiente en todo el mundo. Solo unos 80 Estados Miembros disponen de datos del registro civil de calidad que se pueden utilizar directamente para estimar tasas de suicidio. Aunque el problema de la escasa calidad de los datos sobre mortalidad no es exclusivo del suicidio, la notificación insuficiente y la clasificación errónea de los casos de suicidio son, probablemente, mayores que con causas de defunción porque las conductas suicidas son una cuestión delicada e incluso ilegal en algunos países. Las diferencias entre los países relativas a los patrones, las tasas y las características de los suicidios, así como a los métodos utilizados, ponen de relieve la necesidad de que cada país mejore la integridad y la calidad de sus datos y la rapidez con que se obtienen. Con ese fin, se deben hacer constar los suicidios en los registros civiles y los intentos no consumados en los registros hospitalarios, y se han de realizar estudios nacionales representativos que recopilen información sobre intentos de suicidio notificados por la propia persona. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se suicidan cerca de 700.000 personas en todo el mundo. Por cada suicidio consumado hay muchas tentativas de suicidio. En la población general, un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante. El suicidio es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años (3)
Las tasas de suicidio disminuyeron en los 20 años transcurridos entre 2000 y 2019: la tasa mundial se redujo en un 36%, con descensos que oscilaron del 17% de la Región del Mediterráneo Oriental al 47% de la Región de Europa y el 49% del Pacífico Occidental (3)
Gráfico 1: Situación Mundial del Suicidio. Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS). Año 2016 (3)
Gráfico 2: situación Europea del Suicidio. Fuente: Eurostat. Año 2015 (4)
Los suicidios representan un poco más del uno por ciento de las muertes en la Unión Europea, según relata un nuevo informe de Eurostat. En 2015, la tasa de suicidio disminuyó ligeramente en la UE. Un poco más de 56.000 personas se quitaron la vida, alrededor de 2.000 menos que el año pasado. El suicidio entre los hombres sigue siendo alto, ya que el estudio halló que casi 8 de 10 de estas muertes fueron provocadas por personas de sexo masculino, lo que equivale al 77%. Además, se determinó que cerca del 31% tenía entre 45 y 60 años. De toda la UE, Lituania tiene la tasa de suicidio más alta, con 30 suicidios por cada 100.000 habitantes. En cifras absolutas, Alemania (10.200 muertos) y Francia (9.200) fueron los dos Estados miembros de la UE que registraron el mayor número de suicidios (4). Al contrario, las tasas más bajas de suicidio fueron registradas en Chipre (4 suicidios por cada 100 000 habitantes), Grecia (5), Italia (6), el Reino Unido (7), España y Malta (ambos 8).
A nivel Nacional la situación es muy similar, existiendo una gran disparidad en el número de fallecimientos debido a suicidios entre las cifras aportadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y los Institutos de Medicina Legal (IML) de España, lo que manifiesta las dificultades en los flujos de información y la necesidad de continuar mejorando el sistema de registro de causas de muerte. Para mejorar este hecho muchos autores sugieren la modificación de la metodología para el registro de suicidios, proponen un indicador que denominan «número de suicidios identificados provinciales» (NSIP) y definen como «el número más alto de suicidios en una provincia y año». Este indicador se fundamenta en la presunción que resulta improbable que se registren suicidios que no sean tales. Sin embargo, sí se ha comprobado la existencia del registro incorrecto como suicidio de defunciones debidas a otras causas, como caídas no intencionadas. Por otra parte, incluso si tanto los datos del INE como los de los IML fueran igualmente exhaustivos y válidos, cabría esperar ligeras discrepancias en sus totales, ya que los primeros corresponden a residentes en España fallecidos en territorio español según la provincia de residencia, y los segundos a todas las muertes judiciales sucedidas en cada provincia independientemente de la nacionalidad y el lugar de residencia (5)
Gráfico 3: Cifras nacionales del suicidio. Fuente. Instituto Nacional de Estadística. Año 2020 (6)
Los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística en el año 2020 son demoledores, España registró una cifra cercana a los 4000 suicidios, mayoritariamente hombres (casi 3000) lo que suponen 11 suicidios al día, un suicidio cada poco más de dos horas. Estas cifras convierten el suicidio en una de las causas de muerte más frecuente. El propio INE destaca que son los grupos de edad entre 30-39 años y 50-60 años los que experimentas tasas superiores de suicidio. Pero en ningún caso debemos desdeñas el elevado número de muertes que se producen por esta causa entre los jóvenes y adolescentes 300 muertes entre los 15-29 años y más alarmante aún el hecho de que se hayan suicidado 14 personas de menos de 15 años durante el 2020 (6)
Gráfico 4: Suicidios en España por grupos de edad. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Año 2020 (6)
Por Comunidades Autónomas observamos también la existencia de tasas de suicidio muy desiguales. Los mayores índices se concentran en el Sur y Noroeste peninsular. Comunidades Autónomas como Galicia y Andalucía presentan provincias donde el índice de suicidios supera los 140 casos por millón de habitantes. La Coruña, Lugo, Asturias, Málaga y Jaén eran en el año 2018 las provincias con los datos más preocupantes.
Gráfico 5: Suicidio en España por regiones. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Año 2018 (6)
La presencia de pensamientos suicidas varía de forma relevante según la franja de edad, y se nota un incremento a medida que los niños y niñas alcanzan la adolescencia, el porcentaje de niños y niñas entre 4 y 8 años con este tipo de pensamientos es de un 2%, esta fracción se triplica en la adolescencia, alcanzando un 6% en el grupo entre 13 y 16 años. Otro factor a tener en cuenta es el sexo: los pensamientos suicidas se incrementan con la edad, siendo más recurrentes en niñas a partir de los 13 años. Entre menores de 12 años los pensamientos suicidas son más recurrentes en niños que en niñas, pero esta relación se invierte para los mayores de 13 años, donde un 7% de niñas frente a un 5% de niños, contemplaría la posibilidad de suicidarse (6)
Es muy importante relevar una constante tanto en España como en casi todos los países de la Unión Europea, las menores parecen más afectadas por intenciones o pensamientos suicidas, pero es mayor la proporción de los chicos que terminan por cometer este acto.
Entre los factores de riesgo a tener en cuenta en relación con el suicidio en adolescentes se encuentra el nivel de renta familiar. Si analizamos el nivel de renta queda claro que, en los hogares con rentas más altas, el porcentaje de niños y niñas que han manifestado su intención de suicidarse es del 1,25%. Este porcentaje se triplica, hasta llegar al 4%, en las familias con rentas bajas. Se trata de un dato muy preocupante si tenemos en cuenta que justo estos hogares tienen menos recursos para tratar de ayudar a los adolescentes.
Gráfico 6: Porcentajes de problemas mentales/conducta en adolescentes por clases sociales. Fuente: Desconocida
No podemos hablar de suicidio en la adolescencia sin mencionar el factor de riesgo emergente que representan las nuevas tecnologías y especialmente las redes sociales. En estos nuevos canales de comunicación muy en uso entre los jóvenes, la información, así como los retos y los juegos, no tienen un control y están al alcance de cualquiera. Estos canales pueden ser muy peligrosos para chicos y chicas especialmente influenciables. Además, los expone a ser víctimas de violencia online que deriva especialmente del uso que hacen de internet para relacionarse.
Finalmente es necesario considerar que el riesgo relevante de suicidio está relacionado con situaciones vitales estresantes, emocionalmente intensas para las que los jóvenes no hayan podido desarrollar recursos internos para enfrentarse a ellas: conflictos familiares graves, separaciones conflictivas, humillaciones, malos tratos, soledad, desengaños amorosos, muertes de seres queridos, separaciones, pérdidas de amigos, cambios de residencia, fracaso escolar, conflictos de discriminación y/o aceptación sexual, así como el bullying.
Figura 2: Bullyng. Fuente: Onda Cero Digital “el Suicidio es la principal causa de muerte en España entre los 15 y 29 años” (28/02/2023)
No podríamos comprender fácilmente las etapas del suicidio, ni la evolución de los pensamientos suicidas, si no realizamos un intento de clasificar este tipo de actos, puesto que, aunque el resultado sea el mismo, las motivaciones, el proceso en sí y la forma de llevarlo a cabo es muy diferente de unos a otros (7,8)
Existen varios tipos de suicidio que se han clasificado según diferentes criterios, uno de estos criterios puede ser la finalidad con la que se lleva a cabo acto, lo que nos permite hablar de:
Como decimos no hay una única forma de categorizar los tipos de suicidio, ya que cada caso es único y está influenciado por una combinación de factores. Otra clasificación se fundamenta en las motivaciones y circunstancias que rodean al acto suicida, hablaríamos entonces de:
Como observamos, la clasificación de los suicidios resulta bastante compleja, pero nos sirve para entender las causas y las formas en las que este se produce.
Figura 3: Tipos de Suicidios en adolescencia según Carl M. Durkheim. Fuente: Escuela argentina sobre el suicidio. Año 2015
Como ya vimos, existen muchos tipos de suicidios, algunos planificados y otros mucho más impulsivos. Si hablamos de suicidios más planificados podemos destacar la existencia de una serie de pasos previos (14) que van llevando al individuo a una sensación de no salida y a pensar en el fin de su vida como única manera de superar la situación. Es muy importante tratar de identificar alguna de las siguientes etapas con el fin de ayudar a la persona a buscar otro tipo de soluciones:
Gráfico 7. Fases del Suicidio. Fuente: Elaboración Propia
Las cifras sobre los métodos de suicidio varían según el país y la región, y pueden cambiar con el tiempo. Sin embargo, a continuación, se presentan algunas cifras generales sobre los métodos de suicidio que se han observado en diferentes estudios y fuentes (15,16):
Métodos más comunes: Los métodos más comunes de suicidio a nivel global incluyen el envenenamiento (incluyendo la intoxicación por medicamentos), el ahorcamiento, el uso de armas de fuego, el salto desde alturas y el uso de productos químicos tóxicos.
-Envenenamiento: El envenenamiento es uno de los métodos más utilizados en varios países. Puede implicar la ingesta de sustancias tóxicas o medicamentos en dosis letales.
-Ahorcamiento: El ahorcamiento, que incluye el ahorcamiento con cuerdas o cinturones, es otro método común en muchos países.
-Armas de fuego: El uso de armas de fuego es un método habitual en aquellos países donde la disponibilidad de armas de fuego es alta.
-Saltos desde alturas: Los saltos desde lugares altos, como edificios o puentes, también son un método utilizado por algunas personas.
-Intoxicación por drogas: El uso de drogas en dosis letales, ya sea de forma intencional o accidental, también puede ser un método de suicidio, quizás sea el método más frecuentemente utilizado en países desarrollados con acceso a este tipo de sustancias.
Es importante tener en cuenta que estos datos son generales y pueden variar significativamente entre países y regiones. Los factores culturales y la accesibilidad a los diferentes medios para llevarlos a cabo, determinar una gran diferencia de resultados entre unos países y otros.
Figura 4: Formas de suicidio. Fuente: Gettyimages. Año 2016
Quizás este capítulo constituye uno de los más importantes de esta introducción, ya que el objetivo último en lo que al suicidio se refiere, es tratar de evitar que este se lleve a cabo y para eso lo más importante es la prevención. Esta prevención de debe de llevar a cabo a distintos niveles (11,12), se nombran, a continuación, los abordajes más importantes:
Aquí hay algunas organizaciones reconocidas que podrían ser útiles:
La IASP es una organización global dedicada a prevenir el suicidio y brindar apoyo a aquellos afectados por esta problemática. Su sitio web proporciona información y recursos sobre prevención del suicidio.
La National Suicide Prevention Lifeline es una línea de ayuda disponible las 24 horas del día en Estados Unidos. Su sitio web ofrece información y recursos para la prevención del suicidio.
Samaritans es una organización del Reino Unido que brinda apoyo emocional a personas que están pasando por momentos difíciles, incluyendo pensamientos suicidas. Proporcionan líneas de ayuda telefónica y recursos en su sitio web.
El Centro de Valoración y Atención de Urgencias Psicológicas de España ofrece información y apoyo especializado en la prevención del suicidio. Su sitio web cuenta con recursos y enlaces a organizaciones relacionadas.
Estos recursos pueden proporcionar información y apoyo adicional para comprender y abordar los desafíos relacionados con la adolescencia y el suicidio. Es importante recordar que siempre es mejor buscar el apoyo de profesionales de la salud mental en situaciones tan delicadas.
Figura 5: Dia Mundial para la Prevención del Suicidio. Fuente: Revista Cambio. Año 2019
Son muchas las ideas equivocadas asociadas al suicidio, que hoy en día continúa siendo una especie de tabú en nuestra sociedad, lo que implica la existencia de ciertos mitos muy frecuentemente asociados a este acto y que pueden contribuir a una comprensión inexacta y a la estigmatización de las personas que luchan con pensamientos suicidas o que han fallecido por suicidio. En este capítulo vamos a intentar abordar cuales son los estigmas más unidos al suicidio con el fin de desmitificarlos y acercar el suicidio a nuestra realidad cotidiana (13):
Quizás, el primer estigma más extendido es que solo las personas con problemas mentales se suicidan. Es sabido que los problemas de salud mental, como la depresión y los trastornos de ansiedad, aumentan el riesgo de suicidio, pero lo que está claro es que no todas las personas que luchan con pensamientos suicidas tienen una enfermedad mental diagnosticada, cualquier persona puede verse afectada por pensamientos suicidas, muchas veces estos pensamientos suicidas se producen de manera aguda ante situaciones que desbordan al individuo y que no vienen precedidas de signos de enfermedad mental previa.
Otra idea muy generalizada es que el suicidio es un acto egoísta. Esta afirmación sugiere que las personas que consideran el suicidio están pensando solo en sí mismas y no consideran el impacto que tendría en los demás. Debemos analizar que la mayoría de las personas que luchan con pensamientos suicidas están atrapadas en una intensa angustia emocional y mental, y pueden creer genuinamente que su muerte sería un alivio, pero no solo para ellos, en muchos casos se asocia el intento de evitar el sufrimiento a los seres cercanos para evitarles lidiar con un problema que ha desbordado a la propia persona, como si de un cortafuegos se tratase.
Para mucha gente, el suicidio constituye una manera de mayarla atención. Esto constituye una peligrosa manera de minimizar el sufrimiento emocional y evita que se puedan tomar medidas al respecto. Es necesario resaltar que la mayoría de personas que sufren pensamientos suicidas están experimentando un gran sufrimiento y en ningún caso se trata de una manera de llamar la atención, si no de una forma desesperada de superar una crisis, por ello necesitan ayuda profesional y apoyo emocional para superar esas crisis.
Otro abordaje equivoco de los aspectos asociados al suicido es creer que hablar sobre el suicidio con alguien puede empujarlo a cometerlo. Esta idea puede impedir que las personas hablen abiertamente y esto impide que se puedan tomar medidas al respecto. Es muy importante tratar de hablar abierta y respetuosamente sobre los sentimientos suicidas para brindar a las personas la oportunidad de expresar su angustia y buscar ayuda. Hablar sobre el tema no aumenta el riesgo, sino que puede ser un primer paso hacia la recuperación. Del mismo modo, también existe el pensamiento que una vez que alguien ha pensado en el suicidio, siempre serán personas de riesgo con esta idea asociada. Las personas que han experimentado pensamientos suicidas pueden tener un mayor riesgo en el futuro, pero esto no significa que siempre estarán en peligro. Un abordaje holístico del problema puede conseguir que la gente que haya experimentado pensamientos suicidas consiga gestionar de forma más adecuada sus problemas y estos desaparezcan definitivamente.
Es fundamental conseguir erradicar estos estigmas sobre el suicidio, ya que permitirán un mayor acercamiento y comprensión hacia la gente que los sufre y abrirán la posibilidad de conversaciones abiertas y sinceras que consigan un efectivo afrontamiento de los problemas.
Figura 6: Mitos y realidades sobre el suicidio. Fuente: Gobierno de Méjico. Secretaria de Salud Y seguro Popular. Año 2019
La adolescencia es una etapa del desarrollo humano que se sitúa entre la infancia y la edad adulta. La adolescencia generalmente comienza alrededor de los 10-12 años con el inicio de la pubertad y se extiende hasta aproximadamente los 18-20 años, aunque existe gran variabilidad de unos individuos a otra determinada fundamentalmente por la manifestación del desarrollo hormonal. La adolescencia constituye un periodo delicado en el desarrollo humano pues se producen una gran cantidad de cambios físicos, mentales y sociales que pueden originar confusión y rechazo, dando lugar a problemas que se manifiesten posteriormente en la etapa adulta (17). Recogemos aquí los cambios más significativos de este periodo:
Todos estos cambios tanto en chicos como en chicas pueden generar una amplia gama de reacciones en los jóvenes, estas reacciones varían de un adolescente a otro y dependen de diversos factores, experiencias previas, contexto familiar, apoyo social, personalidad…
Figura 7: Cambios físicos en la adolescencia. Fuente: INDISA, clínica de familia. Año 2016
Vemos que la adolescencia es una etapa de la vida llena de cambios y desafíos. Durante esta etapa el adolescente se enfrenta a una serie de retos que pueden dar lugar a origen de múltiples patologías a nivel mental que desencadenen las conductas suicidas (18)
Entre los principales generadores de conflictos personales nos encontramos: