
https://orcid.org/0000-0002-5408-6263La diabetes, la cual es una enfermedad crónica, sin posibilidad de curación se caracteriza por una mala regulación de la glucosa en el cuerpo obteniendo niveles en sangre elevados. Existen varios tipos de diabetes siendo las más habituales la tipo 1, tipo 2 o gestacional.
La diabetes mellitus II es la forma más común de diabetes y suele desarrollarse en adultos mayores, aunque en ocasiones y con el aumento de la obesidad en los últimos años puede afectar a personas jóvenes. Como factor de riesgo incluyen la obesidad, el sedentarismo, una dieta poco saludable y antecedentes familiares de diabetes. Los síntomas pueden incluir aumento de la sed y la micción, fatiga, visión borrosa y cicatrización lenta de las heridas. En ocasiones los síntomas son prácticamente inexistentes. El tratamiento consiste en modificar el estilo de vida, llevar una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico y pérdida de peso si es necesario.
Cuando este tratamiento es insuficiente debemos apoyarnos por antidiabéticos orales o insulina con la finalidad de retrasar las complicaciones derivadas de la enfermedad.
En el presente trabajo se ha desarrollado exhaustivamente la enfermedad, profundizando en la educación y prevención de ella.
Palabras clave: Diabetes, glucosa, obesidad, sedentarismo, prevención, educación, antidiabéticos, tratamiento.
Diabetes is a disease, chronic, without healing; characterized by a bad control of sugar (glucose) in the blood. There are different types of diabetes: type 1, type 2, gestational diabetes and others.
Type 2 diabetes mellitus is the most common form of diabetes and usually develops in older adults, although it can also affect young people. Risk factors include obesity, sedentary lifestyle, unhealthy diet, and family history of diabetes. Symptoms may include increased thirst and urination, fatigue, blurred vision, and slow wound healing. However, many people with type 2 diabetes have no symptoms. Treatment for type 2 diabetes involves lifestyle changes such as a healthy diet, regular exercise, and weight loss if necessary. In some cases, medications may be required to lower blood glucose levels. Adequate control of type 2 diabetes can prevent or delay long-term complications. It is important for people with type 2 diabetes to regularly monitor their blood glucose levels and receive appropriate medical care.
In this work, a comprehensive study of the development of the disease has been carried out, focusing on education and prevention of it.
Keywords: Diabetes, glucose, obesity, sedentary lifestyle, prevention, education, antidiabetics, treatment.
La diabetes mellitus es una enfermedad endocrina crónica, sin posibilidad de curación; debida a una mala síntesis de la glucosa. Esto es debido a la falta de insulina o a un mal funcionamiento de la hormona que la produce y por consiguiente aumenta el azúcar en sangre.
Tras digerir la comida, y aumentar considerablemente el azúcar en el cuerpo, es el páncreas el encargado de producir una hormona que lo regule; esta hormona es la insulina. El azúcar debe ingresar en las células pero si no existe dicha hormona o el cuerpo no gestiona, no se dará esa transformación. Por ello ese azúcar quedará libre en la sangre perjudicando así al buen funcionamiento del cuerpo y a la incapacidad de las células de realizar un buen uso de la energía.
En la primera opción el páncreas deja de producir insulina, hormona responsable de mantener niveles aceptables de glucosa. En otros casos, el páncreas la produce pero otros componentes del cuerpo se vuelven resistentes a ella.
Fuente: IFMSA PERU. Gestión 2021-2022
Un síntoma de la diabetes es un aumento en la cantidad y frecuencia a la hora de orinar. Al tener más glucosa en el torrente sanguíneo, el propio cuerpo intenta eliminarlo a través de la orina, lo que provoca un aumento de la necesidad de ingerir líquidos y así evitar la deshidratación.
Otros síntomas como el cansancio extremo, visión borrosa e incluso pérdida de conciencia son derivados de una disminución de energía en el cuerpo. Los síntomas pueden estar latentes durante largos periodos de tiempo. Esto dificulta su diagnóstico y tratamiento y por consiguiente dará lugar a complicaciones en la salud del paciente. La prevención y educación es fundamental a la hora de abordar la enfermedad.
La diabetes mellitus tipo I es una enfermedad autoinmune crónica que la sufre hasta un 10% de los diabéticos totales. El páncreas no es capaz de producir insulina, teniendo que ser administrada externamente.
Esta respuesta autoinmune es desconocida actualmente. Los motivos por los que se da lugar ese fallo autoinmune no están claros. Se ha visto que puede existir un factor genético predisponente a desarrollar la enfermedad.
El debut se produce en la infancia o adolescencia. En algunos casos el desarrollo de la enfermedad aparece en la edad adulta, dificultando su diagnóstico.
Es la más habitual. Se estima que es 10 veces más frecuente que la diabetes tipo I. La enfermedad se caracteriza principalmente por presentar niveles elevados de glucosa en sangre al no ser capaz el organismo de hacer frente a ellos; al haber un déficit y una resistencia de la hormona insulina. Al no ser capaces de introducir el azúcar adecuadamente en las células, este se puede encontrar libremente en el sistema circulatorio.
Los factores de riesgo más importantes son el exceso de peso/IMC y el sedentarismo. Se estima que en el momento del diagnóstico solo el 20% de las personas se encontraban en su peso adecuado.
Es una enfermedad asociada al envejecimiento, ya que la edad es otro factor de riesgo importante además de la obesidad, siendo cada vez en personas más jóvenes el inicio de la enfermedad.
Los síntomas de la diabetes tipo II, suelen pasar desapercibidos. Al no tener una detección precoz de estos niveles aparecen complicaciones asociadas a la enfermedad. Problemas circulatorios, oculares, insuficiencias renales…. Son algunas de las complicaciones más habituales. Un estilo de vida saludable, alimentación equilibrada, eliminación de ingesta de azucares simples y realización de ejercicio físico, es el primer eslabón en el tratamiento de la diabetes. Muchos pacientes necesitaran de un fármaco que evite la hiperglucemia de forma oral o inyectada.
La diabetes gestacional se produce por una resistencia a la insulina asociada al embarazo en la mujer sana, previamente sin esta enfermedad, debido a los cambios metabólicos que sufre el cuerpo durante este periodo. El páncreas es incapaz de realizar una buena gestión de la insulina, secretando una cantidad insuficiente de ella y dando lugar a la aparición de la enfermedad.
A través de la placenta llegan estos niveles elevados de glucosa al feto, pudiendo provocar consecuencias importantes en este. Una de ellas es la macrosomía, que es un aumento excesivo del peso del bebe, pesando más de 4kg en el momento del parto. Existen enfermedades específicas por este aumento de glucosa en sangre para la madre, como puede ser la preeclampsia, que es un aumento excesivo de la tensión arterial afectando a los riñones. Alrededor de las semana 24 a 28 del embarazo se suele realizar un análisis específico de glucemia para diagnosticar la enfermedad en el caso de que la hubiese, ya que es en el segundo o tercer trimestre cuando aparece. En caso que la hubiese, la dieta y el ejercicio serían la primera opción de tratamiento, continuando con inyecciones de insulina si no fuera posible su control. Tras el parto la enfermedad tiende a desaparecer para volver en muchas ocasiones años después.
Es un tipo de diabetes genética con características de la diabetes adulta pero dando los primeros síntomas en la juventud.
En particular una mutación de un gen autosómico dominante es el motivo de desarrollar la enfermedad, ya que provoca un déficit para generar insulina y no como anteriormente habíamos visto en la tipo I o II que eran debidas a factores ambientales o un acumulo de problemas genéticos múltiples.
Los síntomas tienen su aparición tienen lugar alrededor de los 25 años, sin tener en cuenta factores asociados.
La LADA es de origen genético. Se cree que el sistema inmunológico de los pacientes ataca a las células del páncreas que producen insulina de una manera progresiva y lenta.
Los síntomas tienden a confundirse con otro tipo de diabetes. Estos síntomas se dan de una manera más rápida y acentuada que en la diabetes tipo II; por lo que en muchas ocasiones, los pacientes son diagnosticados erróneamente de diabetes tipo II, cuando en realidad es debido a este tipo de diabetes.
En la siguiente tabla se pueden observar las variaciones y características más importantes de los diferentes tipos de diabetes.
Fuente:FCCyT
En países en vías de desarrollo, la diabetes es una enfermedad que aumenta en prevalencia e incidencia. En la actualidad, alrededor de 463 millones de adultos entre 20 y 79 años sufren diabetes. En esta edad supone el 9,3%.
La diabetes ha estado presente durante miles de años. La evidencia más temprana de la diabetes se encuentra en papiros egipcios que datan del 1550 a.C., que describen los síntomas de una enfermedad que se cree que es diabetes mellitus.
Durante siglos, la diabetes fue considerada una enfermedad rara y misteriosa. Los antiguos griegos la llamaban "diabainina", que significa "sifón", debido a la pérdida excesiva de líquidos asociada con la enfermedad. Sin embargo, fue el médico griego Aretaeus de Capadocia quien, en el siglo II d.C., describió la enfermedad con más detalle, y la llamó "diabetes mellitus", que significa "pasar a través de un dulce flujo".
Fuente: May 23, 2022 by Wed Shabbaj. KSAU-HS. College of medicine
A pesar de estos primeros avances en la comprensión de la diabetes, la enfermedad siguió siendo un misterio durante muchos siglos.
Fue sólo en el siglo XVII que el médico inglés Thomas Willis observó que la orina de los pacientes con diabetes tenía un sabor dulce, lo que sugiere la presencia de azúcar. Willis también notó que los pacientes con diabetes tenían un aumento de la sed y la micción, y describió la enfermedad como "una dolencia peculiar y mortal, no muy frecuente, en la que la orina se emite en grandes cantidades, como si fuera agua destilada".
En el siglo XIX, se produjeron avances significativos en la comprensión de la diabetes. En 1848, el médico francés Claude Bernard descubrió que el hígado es capaz de producir glucosa y que la glucosa en la sangre es regulada por el páncreas. En 1889, el médico alemán Oskar Minkowski demostró que la eliminación del páncreas en perros producía una enfermedad similar a la diabetes en humanos. Poco después, el médico canadiense Frederick Banting y su colega Charles Best aislaron la hormona insulina del páncreas de un perro, lo que finalmente llevó al desarrollo de la primera terapia efectiva para la diabetes tipo 1.
En los años 20, el tratamiento de elección para tratar la diabetes tipo I y disminuir la incidencia fue la insulina. Sin embargo, la diabetes tipo 2, continuaba siendo un reto para el sistema sanitario.
A mediados del siglo XX, la población sufrió una epidemia global al aumentar los casos de diabetes tipo II. En 1949, el médico estadounidense Elliott Joslin fundó la Fundación Joslin para la Investigación de la Diabetes, que se convirtió en un importante centro de investigación y tratamiento de la diabetes en los Estados Unidos. En los 1950, se ampliaron conocimientos de la enfermedad, descubriendo que el ejercicio físico y el peso/IMC son factores de riesgo importantes para sufrir diabetes. Se relacionó el aumento de obesidad con el incremento de caso de diabetes tipo II.
El estudio di@bet.es, es un estudio realizado en España, que determina la incidencia y prevalencia de la diabetes tipo II en la población; determinó un 13,8% de diabetes en la población adulta. Posteriormente, el estudio di@bet.es (2015) se amplió ajustándolo por edad y sexo, resolviendo una incidencia en 11,6 casos/1.000 personas/año, que se traduce en una aparición de 386.000 nuevos casos de diabetes tipo II en la población adulta. Los pacientes que se encuentran en la década de los 60 y hasta mediados de los 70 años el 29,8% de las mujeres y el 42,4% de los varones presentan diabetes tipo 2, aumentando en edades superiores a los 75. Por otro lado, como situación premonitoria, se observa que el 12,6% de la población tiene una glucosa patológica.
Se estima que el porcentaje de pacientes que sufren la diabetes tipo I es entre 1-5% y en mujeres embarazadas alrededor de un 6%.
De una muestra aleatoria de 4,8 millones de Historias clínicas en At. Primaria en el año 2017; cerca de 3,07 millones en España serian diabéticos; resultando una tasa del 6,8% de prevalencia (7,5%hombres y 6,2% mujeres); según datos del Ministerio de Sanidad, basados en la base de datos de At. Primaria.
La Diabetes Mellitus da lugar a complicaciones importantes dando una afectación de la calidad de la vida y un aumento en la mortalidad.
Algunos ejemplos pueden ser: Enfermedades circulatorias, afectación ocular, problema renal y complicaciones en pie diabético, con resultado de amputación en los casos más avanzados.
La diabetes es una enfermedad que aumenta considerablemente el riesgo de sufrir estas complicaciones. Todas ellas, se pueden retrasar o incluso evitar con una atención específica y una prevención intensa. En el estudio di@bet.es se observó que el 50% de los pacientes presentaba alguna complicación en el momento del diagnóstico.
El 75% de hospitalizaciones relacionadas con la diabetes son de origen cardiovascular y supone el 50% de todas las muertes. Por lo tanto podemos afirmar que los problemas vasculares aumentan la morbimortalidad directamente.
La historia de la diabetes en España es larga y rica, y se remonta a muchos siglos atrás. La comprensión de la enfermedad y su tratamiento ha evolucionado significativamente. En este texto, exploraremos la historia de la diabetes en España, desde los primeros registros de la enfermedad hasta la situación actual.
Fuente: ardiorrenal.es/la_diabetes_en_espana
Los primeros registros de la diabetes en España se remontan a la época romana.
Durante los siglos XVIII y XIX, la comprensión de la diabetes mejoró significativamente. En 1787, el médico español Antonio Benito publicó un tratado sobre la diabetes, en el que describía la enfermedad con gran detalle. Benito también fue el primero en reconocer que la diabetes tipo 1 afecta principalmente a personas jóvenes y delgadas, mientras que la diabetes tipo 2 afecta principalmente a personas mayores y obesas.
En la década de 1920, gracias al descubrimiento de la insulina, se produjeron avances importantes en la diabetes tipo 1, El médico canadiense Frederick Banting y su colega Charles Best aislaron la hormona insulina del páncreas de un perro, lo que finalmente llevó al desarrollo de la primera terapia efectiva para la diabetes tipo 1. En España, la insulina fue introducida por primera vez en 1924, pero su disponibilidad era limitada y su costo era elevado.
En la década de 1930, la diabetes comenzó a ser reconocida como un problema de salud pública en España. En 1931, se creó la Liga Española de la Lucha contra la Diabetes, que se convirtió en una organización líder en la promoción de la prevención y el tratamiento de la diabetes en España. La Liga organizó campañas de concientización y recaudación de fondos para apoyar la investigación y el tratamiento de la diabetes.
Durante la Guerra Civil española (1936-1939), la disponibilidad de insulina en España disminuyó significativamente debido a la interrupción del comercio internacional. Muchos pacientes con diabetes murieron durante este período debido a la falta de tratamiento.
Después de la guerra, la disponibilidad de insulina mejoró, pero su costo seguía siendo elevado, lo que limitaba su acceso para muchos pacientes.
En la década de 1950, la prevalencia de la diabetes tipo 2 comenzó a aumentar en todo el mundo, y se convirtió en una epidemia global.
En la década de 1950, la prevalencia de la diabetes tipo 2 comenzó a aumentar en todo el mundo, y España no fue una excepción. A medida que la sociedad española se industrializaba y urbanizaba, los hábitos alimenticios y el estilo de vida cambiaban, y esto contribuía al aumento de la obesidad y la diabetes.
En 1959, se fundó la Sociedad Española de Diabetes (SED), una organización dedicada a la investigación, la prevención y el tratamiento de la diabetes en España. La SED se convirtió en un líder en la lucha contra la diabetes en España, y organizó congresos y simposios para promover la educación y la concienciación sobre la diabetes.
En los años 60 y 70, se produjeron avances significativos en la comprensión y el tratamiento de la diabetes. En 1965, se produjo un avance esencial en el tratamiento de la enfermedad, descubriendo el glucagón, como una sustancia para regular los niveles de azúcar. En España, el acceso a la insulina mejoró y su precio disminuyó, lo que permitió un mayor acceso a la terapia para la diabetes y una gran parte de la población se pudo beneficiar de ello.
En la década de 1980, la diabetes siguió siendo un problema importante de salud pública en España. El número de pacientes se fue incrementando siendo una de las principales causas de muerte del país. En 1986, se fundó la Federación Española de Diabetes (FEDE), una organización que representa a las personas con diabetes en España y trabaja para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
En la década de 1990, se produjeron importantes avances en la comprensión de la genética de la diabetes. En 1993, se identificó el primer gen relacionado con la diabetes tipo 2, lo que abrió nuevas posibilidades para la prevención y el tratamiento de la enfermedad. En España, se iniciaron proyectos de investigación en genética de la diabetes, y se establecieron centros de referencia para el tratamiento y la investigación de la diabetes.
En los años 2000, la diabetes siguió siendo un problema importante en España. La prevalencia de la diabetes tipo 2 siguió aumentando, y se convirtió en una carga económica significativa para el sistema de salud español.
En 2005, se lanzó el Plan Integral de Diabetes de la Comunidad de Madrid, un programa que tenía como objetivo mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la diabetes en la región.
En 2006, se produjo un hito importante en la historia de la diabetes en España. El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de España descubrió un gen involucrado en el desarrollo de la enfermedad. Este descubrimiento abrió nuevas posibilidades para la prevención y el tratamiento de la diabetes tipo 2 en España y en todo el mundo.
El gen, llamado GRB10, se encontró en un estudio de más de 6.000 personas con diabetes tipo 2 y se cree que puede estar relacionado con la regulación del azúcar en sangre.
El tratamiento incide en realizar cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, así como la terapia con medicamentos, como la metformina y los inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4). En casos más graves, que no se puede controlar así, puede ser necesaria la insulina u otros medicamentos.
En España, se han desarrollado y utilizado varias terapias farmacológicas para la diabetes tipo 2. En 2017, se aprobó en España un nuevo medicamento para la diabetes tipo 2 llamado semaglutida.
Se trata de un fármaco inyectable.
En 2019, un equipo de investigadores españoles informó de los resultados de un ensayo clínico que mostró que el medicamento ertugliflozina, un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), puede reducir el riesgo de enfermedad renal en personas con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica.
En 2020, un equipo de investigadores españoles informó de los resultados de un ensayo clínico que evaluó los efectos de una combinación de un inhibidor de la DPP-4 y un agonista del receptor GLP-1 en personas con diabetes tipo 2. Los investigadores encontraron que la combinación de medicamentos fue más efectiva para reducir los niveles de azúcar en sangre que cualquiera de los medicamentos por sí solos.
La prevención puede incluir cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, así como el tratamiento de los factores de riesgo, como el sobrepeso y la obesidad. También se están investigando nuevas estrategias de prevención, como el uso de medicamentos y suplementos dietéticos.
La diabetes tipo II es una patología crónica que sufren millones de personas en todo el mundo. El cuerpo no puede utilizar eficazmente la insulina, debido a una resistencia a ella, que produce para controlar los niveles de azúcar en sangre. Debido a esta resistencia y estos niveles altos de glucosa en sangre, con el tiempo puede provocar daños en los órganos del cuerpo.
La diabetes tipo II es la más común, representa alrededor del 90% de los casos totales de diabetes en la población. La etiología no está clara, es muy compleja, se cree que es debido a varios factores; sobretodo genéticos y ambientales.
Esta enfermedad es debido a una resistencia a hormona producida por el páncreas, la insulina. Dicha hormona es la encargada de regular la glucosa en el cuerpo para un buen funcionamiento de los órganos y el cuerpo. Debido a esta resistencia, las células no pueden usar la glucosa de la manera adecuada. Por consecuencia, el páncreas intenta regular los niveles de azúcar en sangre aumentando l producción de insulina, pero con el tiempo, el páncreas va perdiendo la capacidad de producirla y va fallando la regulación natural.
Los factores ambientales juegan un papel vital en la enfermedad. El peso, un correcto IMC, alimentación y ejercicio físico son fundamentales para ello. Durante años puede estar inerte, o no dar síntomas, por lo tanto es importante realizarse controles periódicos para mantener un buen control de la glucemia, tensión arterial, peso e IMC y así evitar su desarrollo.
Otro de los factores fundamentales para desarrollar la enfermedad, es la parte genética sabiendo que los varios genes ayudan a que la enfermedad se desarrolle con el tiempo, dándole vital importancia al gen TCF7L2, asociado a un mayor y rápido desarrollo de la enfermedad, tal y como se ha evidenciado en los estudios.
Tras varios estudios, se puede afirmar que hay una predisposición genética familiar vital. Los familiares de primer grado tienen un mayor riesgo, incluso un 50% más de posibilidades de sufrir la enfermedad, que la población general sin antecedentes familiares diabéticos.
Varios factores ambientales también pueden contribuir al desarrollo de la diabetes tipo 2, incluyendo la exposición a ciertos productos químicos, la contaminación del aire y el estrés.
Se ha demostrado que la exposición a productos químicos como los bifenilos policlorados (PCB) y los disruptores endocrinos puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Los PCB se han utilizado en una variedad de productos industriales y pueden encontrarse en alimentos como el pescado y los productos lácteos. Los disruptores endocrinos, se utilizan en la fabricación de plásticos y otros productos y pueden estar presentes en alimentos y bebidas envasados.
La contaminación del aire también se ha relacionado con un mayor riesgo. La exposición a partículas finas en el aire puede aumentar la inflamación y el estrés oxidativo en el cuerpo, lo que puede contribuir al desarrollo de la enfermedad.
El estrés también puede desempeñar un papel en el desarrollo de la enfermedad. Se ha demostrado que el estrés crónico aumenta los niveles de hormonas del estrés como puede ser el cortisol.
El ejercicio físico, una dieta equilibrada y saludable, son el primer paso para un correcto control de la enfermedad. Si tras seguir estos pasos no fuera suficiente sería necesario medicación oral o insulina.
Para obtener un diagnóstico de diabetes tipo II, debemos realizar varios controles; que en el caso de ser afirmativos podríamos obtener dicho resultado. El control de glucemia en ayunas y la prueba de tolerancia a la glucosa son dos de las pruebas diagnósticas más utilizadas.
Además de estas mediciones, podríamos realizar otras pruebas, en este caso de laboratorio, para confirmar el diagnóstico de la diabetes tipo II y evaluar el daño a órganos relacionado con la diabetes, como la nefropatía, la retinopatía o la neuropatía.
Estas pruebas incluyen:
Fuente: Eurofins Megalab LGS Canarias Analisis Clinicos S.L.U
Tras obtener los resultados de estas pruebas en su conjunto y teniendo un diagnóstico en firme de diabetes tipo II, el equipo de atención primaria debe realizar un seguimiento exhaustivo, y aportar la información necesaria para un buen control de la enfermedad.
En casos de enfermedad avanzada una atención del endocrino también sería recomendable.
Como hemos citado anteriormente, las causas de desarrollar la enfermedad con multifactoriales. Varias de ellas serian:
El control de la diabetes tipo 2 incluye:
Mantener un buen control de la ingesta de hidratos de carbono y evitar la ingesta de azucares.
Con un correcto control de los datos, evitaremos o retrasaremos posibles complicaciones que puedan surgir de la enfermedad.
En el momento en que el ejercicio físico y la dieta no sean suficientes para mantener unos valores óptimos de glucosa en sangre, será necesario recurrir a tratamientos farmacológicos.
El fármaco oral más habitual y conocido para mantener niveles adecuados de glucosa es la metformina (Fortamet, Glumetza y otros), considerada generalmente el tratamiento de primera elección. Este medicamento mejora la utilización de la insulina por parte del organismo y ayuda a reducir la resistencia a la insulina. Su uso prolongado puede asociarse a un déficit de determinadas vitaminas, especialmente de vitamina B12, por lo que en algunos casos puede ser necesario administrar un aporte adicional bajo supervisión sanitaria.
Otros posibles tratamientos orales son las sulfonilureas, entre las que se encuentran la gliburida (Diabeta y Glynase), la glipizida (Glucotrol) y la glimepirida (Amaryl).
También podemos encontrar las glinidas, como la repaglinida y la nateglinida, que presentan una acción más rápida que las sulfonilureas.
Entre las tiazolidinedionas se encuentran la rosiglitazona (Avandia) y la pioglitazona (Actos).
Otro grupo de medicamentos son los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como la exenatida (Byetta y Bydureon), la liraglutida (Saxenda y Victoza) y la semaglutida (Rybelsus y Ozempic). Algunos de estos medicamentos pueden disminuir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. La mayoría se administran mediante inyección, aunque existen algunas presentaciones orales, y suelen favorecer la pérdida de peso.
También se encuentran los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), como la canagliflozina (Invokana), la dapagliflozina (Farxiga) y la empagliflozina (Jardiance).
Además de los tratamientos mencionados, se pueden combinar distintos fármacos para potenciar sus efectos y conseguir un mayor control de la enfermedad. Dependiendo del medicamento utilizado, estas combinaciones pueden contribuir a reducir la glucosa en sangre y aportar beneficios sobre el colesterol, la tensión arterial o el sistema cardiovascular.
Fuente: World Economic Forum- Feb 2023
Tras el diagnóstico de diabetes, intentaremos controlar los niveles de glucosa en sangre manteniendo un buen control tanto de la alimentación como del ejercicio físico. Mantener un valor adecuado de peso e IMC será fundamental para evitar que la enfermedad se desarrolle rápidamente y afecte a los órganos
En caso de no ser suficiente recurriremos a añadir medicamentos orales. Los antidiabéticos orales son una buena medida para evitar el avance de la enfermedad y tener un buen control de ella
En caso de que esta medida sea insuficiente deberemos recurrir a la insulina. Deberíamos enseñar correctamente el manejo del glucómetro, lugares de inyección, tipos de insulinas y cómo administrarlas, horarios, signos de alarma. Una educación específica del tema ayudara a que el paciente mantenga unos controles adecuados y sepa cómo actuar en cada momento. Existen varios tipos de insulina: de acción rápida (actuación en las 6h posteriores a la administración), de acción intermedia (actuación hasta 12 horas tras la inyección) y de acción lenta (24h de duración)
Fuente: Romavikar Farmacia. Oct 2020
La insulina puede darnos varios efectos secundarios inmediatos o a largo plazo como hipoglicemia, cetoacidosis diabética y triglicéridos altos.
Como hemos dicho anteriormente, el peso e IMC (índice de masa corporal) son vitales para mantener un buen desarrollo de la enfermedad.
Mantener un IMC entre 18,5 y 25 es vital para su correcta evolución. Un IMC mayor a 35 nos da como resultado una Obesidad grado 2 y seguidamente una obesidad mórbida.
Si tras incidir en realizar ejercicio físico y mantener una alimentación saludable, no fuera necesario para unas cifras de peso e IMC correctas; podríamos recurrir a la cirugía.
En ella se procedería a realizar una reducción de estómago o administrar un balón gástrico con la finalidad de disminuir la ingesta calórica, reducir el peso y obtener un buen IMC.
Las mujeres que sufren de diabetes tipo II, al estar embarazadas deben de mostrar especial atención en la dieta y el ejercicio físico que realicen. Las cantidades de hidratos de carbono deberán ser proporcionales al gasto necesario. Durante el embarazado es probable que deban suspender los antidiabéticos orales o cierta medicación añadida que puedan tomar. Antihipertensivos es un ejemplo.
La DMII puede presentar diferentes complicaciones si no se mantiene un adecuado control de los niveles de glucosa en sangre, tanto a corto como a largo plazo. Se pueden clasificar en complicaciones agudas y crónicas
A corto plazo o agudas:
Un paciente que sufre de diabetes mellitus debe tener especial cuidado con la ingesta. No debe saltarse ninguna comida ya que esto provocaría una hipoglucemia.
Dentro de estas podemos clasificarlas en:
Leves: El paciente está consciente. Sufre sudores, mareos, irritabilidad o visión borrosa. Debemos proporcionarle azucares de absorción rápida tipo caramelos, zumo de frutas azucarados o un yogur. Repetir en 15 minutos si continua con glucemias bajas.
Graves: El paciente esta inconsciente. Toda persona que sufre de diabetes debe tener en su domicilio un tratamiento llamado glucagón. Se administra subcutáneo o intramuscular. Deberíamos inyectarlo lo antes posible y repetir en caso de que no recuperara la conciencia.
Hiperglicemia: concentración alta de glucosa en sangre. Hay que estar atentos en los posibles síntomas que vayan apareciendo
Complicaciones a largo plazo o crónicas:
Es importante que controles periódicamente tus niveles de glucosa en la sangre para evitar complicaciones graves. Además, debes tener en cuenta los signos y síntomas que pueden indicar niveles irregulares de glucosa en la sangre y la necesidad de atención médica inmediata, entre otros
Hiperglucemia: cuando obtienes un valor mayor de 600mg/dl
Fuente: https://www.udocz.com/apuntes/292386/cetoacidosis-diabetica
Fuente: Plan prevención Gobierno de Aragón
PREVENCIÓN PRIMARIA
Analizando los tipos de diabetes existentes, se puede llegar a la conclusión que en un tipo I no es posible realizar una prevención primaria ya que es debida a una incapacidad total de producir y sintetizar insulina.
Por este motivo nos vamos a centrar en como realiza una eficaz prevención en la DMII.
Varios ensayos han esclarecido que una prevención y un cambio de estilo de vida ayudaban a retrasar la aparición de la enfermedad.
Varios estudios realizados en EE.UU. llegaron a la conclusión que modificando el estilo de vida intensamente disminuiría el riesgo de desarrollar la diabetes mellitus II en un 58% en 3 años. Coincidiendo con este, en China llegaron a la conclusión que la disminución era de un 39% a los 30 años, y Finlandia de un 43% en 7 años.
Abordar los diferentes ámbitos del paciente (familiar, laboral, social, sanitario….) son imprescindibles para que modificar el estilo de vida y sea más saludable tenga efectividad a la hora de abolir la obesidad.
¿Cómo abordar este cambio de vida?, El paciente ha de ser plenamente consciente de los cambios que debe realizar dependiendo de su edad, estilo de vida, costumbres… y por consiguiente, el profesional sanitario deberá aportar toda la información; reevaluar la situación y hacer los cambios pertinentes..
Si falla la atención primaria, una prevención precoz en la población, de personas con sobrepeso u obesidad; nos ayudará a formular una estrategia de actuación eficaz para actuar y prevenir las enfermedades asociadas a esos factores.
Como prevención secundaria, una vez que ya tenemos el diagnóstico, hay que actuar precozmente, incidiendo en un adecuado peso, y así potenciar un bienestar global del paciente.
Con esta actuación intentaremos:
Tras el diagnóstico y clasificación, se propone un abordaje individualizado con las siguientes actuaciones, teniendo la enfermera un papel fundamental:
Fuente: es-123rf.com
Con profesionales debemos aportar cercanía al paciente, mostrando una escucha activa de sus dudas y sentimientos que nos puedan trasmitir. Para ello debemos asegurar un ambiente óptimo en la consulta, que el paciente se encuentra seguro consiguiendo una adherencia y una continuidad en los cuidados.
Conocer las ventajas de realizar ejercicio físico regular, intensidad, duración y horario de realizarlo.
Correcta adherencia al tratamiento. Si necesita insulina, como y donde administrarla, cantidad necesaria y mantener un buen registro.
Cuando reciben el diagnóstico, se pueden sentir abrumados y ansiosos. Una gran parte de la población sufre un duelo completo hasta que aceptan la enfermedad. Por todo ello debemos aportarles información y tranquilidad. Debemos conocer su entorno, aclarar dudas y temores para disminuir la ansiedad que se pueda generar.
Análisis completo de bioquímica, hemograma, orina y hemoglobina glicosilada cada seis meses.
ECG anual.
Aportaremos: Glucómetro, agujas y tiras para un control en domicilio.
La frecuencia de las visitas en la consulta dependerá del control glucémico del paciente, edad y adhesión al tratamiento; valorando necesidades en global tanto de la consulta como del paciente. En caso contrario realizaremos un seguimiento más exhaustivo hasta conseguir buenos resultados.
Los profesionales debemos abordar el problema multidisciplinarmente debido a que existen unos condicionantes y patologías asociadas a la diabetes.
Es importante la detección precoz de la enfermedad y un buen control terapéutico de ella. Con todo ello retrasaremos la aparición de problemas adyuvantes.
Hay que tener en cuenta que en la DM tipo I aparecen unos síntomas muy específicos y fáciles de identificar; en cambio en la DM tipo II corresponde al equipo sanitario detectarlo y diagnosticarlo.
Importante detectar también los estados anteriores a la diabetes (glucemia basal alterada) o prediabetes para incidir en las recomendaciones y realizar los cambios de vida oportunos para evitar o retrasar la DM.
La diabetes es una enfermedad que requiere de una exhaustiva educación acerca de la enfermedad. El paciente debe ser conocedor de las particularidades de esta; complicaciones y cambios que se pueden ir produciendo. Debe ser responsable del buen desarrollo y de un adecuado control de la DM. Por todo ello es fundamental aportar una educación e información clara y completa basada en el autocuidado global. Aspectos como la alimentación, ejercicio, cuidados de los pies o de la vista son aspectos que el paciente es el único responsable de cumplir correctamente las indicaciones y conseguir un buen control de la enfermedad.
Debemos acordar junto al paciente los objetivos que queremos conseguir. Adecuar la alimentación o estilos de vida a sus condicionantes.
Evaluar y reevaluar los objetivos pactados, los niveles de glucosa, peso, TA…. Para asegurarnos que se está llevando a cabo unas buenas actuaciones. No debemos olvidarnos de la salud mental. Controlar la ansiedad, sus dudas o miedos que tenga el paciente; realizar escucha activa de sus necesidades e intentar corresponderlas.
Tanto el paciente como su cuidador principal deben poseer los conocimientos necesarios.
Actualmente la autonomía del paciente está cobrando fuerza. La educación se centra en proporcionar las herramientas necesarias al paciente y al cuidador para que sean responsables y sepan que hacer en determinadas situaciones.
Debemos ser respetuosos con los pacientes, con sus estilos de vida y sus culturas. Aportaremos la información lo más individualizada posible para una correcta evolución. Además de esta educación individual, sería aconsejable que recibieran información grupal.
Al comienzo debemos aportar la información general; a continuación ampliaremos conocimientos y una vez asimilado y comprobado su buena adherencia profundizaremos en la patología.
La enfermería tiene un papel fundamental en aportar una correcta información al paciente una vez tiene el diagnóstico de DM, así como de asegurarse unos buenos controles.
Podemos clasificar las diferentes informaciones en:
Fuente: Formaryeducar.blogspot.com
Deberíamos crear grupos lo más homogéneos posible en el sentido de características de la enfermedad, edad, estilos de vida….
Los pacientes son capaces de trasmitir su información, conocimiento a otras personas. Unos de los pilares de la educación grupal, es el que el propio paciente se siente escuchado, ayudado por otros pacientes de igual a igual, y se crea un vínculo de confianza importante. Con ello conseguimos una mejor adherencia al tratamiento. La experiencia de los pacientes expertos a los nóveles es fundamental. A la hora de acudir al personal sanitario, se observa una ampliación en sus conocimientos y una seguridad a la hora de abordar la enfermedad.
En caso de pacientes incapacitados o por edad, debemos dar la información al paciente y a los cuidadores principales ya que serán los que deberán valorar los problemas y condicionantes que puedan surgir. Debemos adaptar la información a los antecedentes personales, familiares, estilos de vida, aspectos culturales o étnicos. En ámbito escolar o institucional debemos informar a los profesionales allí presentes y responsables.
La Sociedad Española de Diabetes insiste en conocer las necesidades de cada paciente, priorizar las actuaciones y abordar desde un ámbito biopsicosocial todo el núcleo familiar y profesional del paciente con DMII. No debemos olvidarnos de los familiares y cuidadores, los cuales al mismo tiempo que el paciente, deben aceptar la enfermedad y cursar el duelo en caso de que lo hubiese.
La estrategia de actuación se basará en mantener un buen estado emocional del paciente, familiares y cuidadores. Deberemos realizar actuaciones conjuntas entre todos ellos para llegar a un fin y un entendimiento, basando nos objetivos y abordando las necesidades en su totalidad.
Valorar los cambios cognitivos o físicos propios de la enfermedad, reevaluar constantemente las técnicas de autocuidado, puntos de inyección o interpretación de resultados.
Incidir en ejercicio físico para mantener un peso e IMC correctos. Una alimentación equilibrada es la base del buen control de la enfermedad.
Llevar un estilo de vida saludable ayudará a tener un buen control de la DMII y a retrasar las posibles complicaciones de la enfermedad. Una buena alimentación, correcto IMC, realización de ejercicio, entre otras, son varias de las medidas que debemos tener en cuenta.
Los siguientes consejos ayudarán a tener la enfermedad controlada:
La dieta y el ejercicio son 2 de los factores más importantes a la hora de tratar la enfermedad. El objetivo es tener un buen control de azúcar en sangre y evitar las complicaciones asociadas a la enfermedad, como la neuropatía, la retinopatía y la nefropatía. Se recomienda a los pacientes que sigan una dieta equilibrada. Además, los pacientes deben limitar el consumo de alcohol y evitar el tabaco.
El ejercicio físico es un pilar primordial para tratar la enfermedad ya que mejora la los niveles de glucosa y la sensibilidad a la insulina. Las guías y los estudios nos dicen que habría que realizar 150 minutos a la semana de ejercicio moderado, como caminar, ir en bicicleta o nadar. Es importante que los pacientes pacten con el equipo de atención primaria el deporte más adecuado para asegurarse de que es seguro para ellos.
Las recomendaciones nutricionales para una persona con diabetes tipo 2 incluyen:
Es importante trabajar en estrecha colaboración con el equipo de atención médica para diseñar un plan de alimentación adecuado para cada persona con diabetes tipo 2, ya que las necesidades pueden variar según la edad, el sexo, el peso y otros factores individuales. Además, se recomienda realizar un seguimiento regular de los niveles de glucosa en sangre y acudir a las consultas de control para prevenir o tratar cualquier complicación que pueda surgir.
Fuente: es.scribd.com
Aquí se presenta una imagen de un ejemplo de dieta para una persona con
diabetes tipo 2 y una dieta en ( ANEXO 2).
Cada persona que posea esta enfermedad debe adaptar su dieta a sus necesidades individuales y recomendaciones médicas. Si fuera necesario, debería acudir a un especialista que adecuara la dieta a sus necesidades. El anterior ejemplo es solo una muestra orientativa de cómo debería ser la dieta de un paciente con DMII.
REVISIÓN PIE DIABÉTICO
Inspección
Piel (callosidades, fisuras)
Uñas (engrosamientos)
Alteraciones biomecánicas
Deformidades anatómicas
Sensibilidad
Táctil (monofilamento)
Vibratoria (diapasón)
Térmica
Reflejos aquíleo
Vasculopatía
Palpación pulsos pedios, tibiales posteriores
Índice tobillo-brazo
-Retirar los zapatos e inspeccionar si son adecuados: tamaño, costuras, presencia de cuerpos extraños en el interior...
-Presencia de deformidades en áreas de alta presión: hallux valgus, pie plano, pie de Charcot...
-Zonas de alta presión: dedos en garra, dedos de martillo, juanetes...
-Úlceras previas.
-Uñas: mal cortadas, encarnadas, micosis, edemas subungueales.
-Piel: color, temperatura, edema, sequedad, grietas, maceración interdigital, callosidades.
-Monofilamento de Semmes-Weinstein: La pérdida de la sensibilidad táctil al monofilamento 5.07 predice futuras úlceras neuropáticas.
-Combinación de 4 - 5 puntos.
-No aplicar sobre áreas hiperqueratòsicas.
-Aplicar de forma perpendicular hasta que se incurve, durante 1-2 segundos.
-El paciente deberá indicar que lo detecta.
Fuente: piediabetico.net/ spotlightMed
-Se aplica la base del diapasón sobre la cabeza del primer metatarsal.
-Leer el número más próximo a la intersección de los dos triángulos, que vibran, en el momento en que el paciente explorado deja de sentir la sensación.
-Los pacientes vulnerables a las ulceraciones serían aquellos en los que la lectura fuese < 4.
-Barra térmica: Se aplican las dos bases en la zona lateral y plantar del pie y deben indicarnos la diferencia entre ambas.
-Reflejo aquileo: Consiste en que un golpe en el tendón de Aquiles produce una flexión plantar del pie.
-Inspección.
-Palpación de pulsos pedios y tibiales posteriores.
-Índice tobillo-brazo:
-Medir la tensión arterial en ambos brazos, utilizar la PAS.
-La sonda del Doppler debe colocarse en ángulo de 60° con respecto a la arteria que va a ser testada, para obtener mejor la señal. El test puede realizarse sobre la arteria pedia dorsal o la tibial posterior.
-El manguito debe ser hinchado al menos 20 mmHg por encima de la PAS obtenida en el brazo, para asegurarse el completo colapso de las arterias pedia y tibial posterior. Se infla para obliterar el pulso tibial posterior y después se deshincha suavemente.
-La PAS será la obtenida en el punto donde el Doppler detecta el retorno de flujo. El deshinchado debe ser lento (2 mmHg/seg.) para asegurar el punto exacto.
-Dividir la presión sistólica obtenida en el tobillo por la más alta de las dos PAS obtenidas en el brazo para obtener el índice tobillo/ brazo(ITB).
ITB: <0,9 ARTEROPATÍA, 0,9-1,3 NORMAL, > 1,3 CALCIFICACIÓN
EJEMPLO MENÚ DIABETICO
Desayuno:
Media mañana:
Almuerzo:
Merienda:
Cena:
Antes de dormir: