Revistas / NPunto Volumen V. Número 51. Junio 2022 / DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DEL ICTUS

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DEL ICTUS, NPunto Volumen V. Número 51. Junio 2022


DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DEL ICTUS

Fernández Martínez, Bárbara Enfermera en el Servicio de Salud del Principado de Asturias.


DIAGNOSIS AND TREATMENT OF STROKE

 

RESUMEN

El ictus, también conocido como enfermedad o accidente cerebro vascular (ECV), es una enfermedad que tiene un gran impacto en nuestra sociedad, pudiendo ser considerado uno de los problemas de salud más importantes.

Constituye una de las causas más frecuentes de mortalidad en el mundo occidental, por detrás de las enfermedades cardiocirculatorias y del cáncer; siendo la primera causa de mortalidad en mujeres y la tercera en varones. Además, el ictus, es la primera causa de incapacidad.

La actuación protocolizada durante la fase aguda para corregir alteraciones fisiológicas es el fundamento de las unidades de ictus, y muestra una reducción de la mortalidad y la discapacidad. El tratamiento preventivo ha experimentado un cambio debido al mejor conocimiento de la etiopatogenia, el papel de los factores de riesgo vascular y el desarrollo de nuevos fármacos. El conocimiento de la enfermedad cerebrovascular y su adecuado tratamiento es a día de  hoy imprescindible para manejo adecuado de los pacientes con ictus.

Palabras clave: Ictus, Enfermedad Cerebrovascular, Unidades de Ictus, Trombolísis.

 

ABSTRACT

Stroke, also called cerebrovascular disease, is a disease that has a huge impact on our society and can be considered one of the most important health problems.

It is one of the most frequent causes of death in the Western world, behind cardiovascular diseases and the cancer; being the first cause of mortality in women and the third in males. In addition, stroke is the leading cause of disability.

Standardised interventions during the acute stage in order to correct physiological disorders is the foundation of stroke units, and it demonstrates reduction of mortality and disability. Preventive treatment has undergone a change due to a better understanding of the pathogenesis, the role of vascular risk factors and the development of new drugs. Knowledge of cerebrovascular disease and its appropriate treatment is nowadays essential for appropriate management of patients with stroke.

Key words: Stroke, Cerebrovascular disease, Stroke Units, Thrombolysis.

 

ÍNDICE DE ABREVIATURAS

AB: Arteria Basilar.

ACA: Arteria Cerebral Anterior.

ACV: Accidente Cerebrovascular.

AIT: Ataque/Accidente Isquémico Transitorio.

ASD: Angiografía por Sustracción Digital.

DWI: Resonancia Magnética de Difusión.

ECG: Electrocardiograma.

ECV: Enfermedad Cerebrovascular.

ETE: Ecografía Transesofágica.

ETT: Ecografía Transtorácica.

FDA: Food and Drug Association.

FSC: Flujo Sanguíneo Cerebral.

GEECV-SEN: Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología.

GSC: Escala de Coma de Glasgow.

HI: Hemorragia intracraneal.

HSA: Hemorragia Subaracnoidea.

HTA: Hipertensión Arterial.

IC: Infarto Cerebral.

IECA: Inhibidores de la Enzima Convertidora de la Angiotensina.

INR: Ratio Internacional Normalizado.

LACI: Infarto de Circulación Lacunar.

LCR: Líquido Cefalorraquídeo.

NIHSS: National Institute Health Stroke Scale.

NINDS: National Institute of Neurological Disorders and Stroke.

OMS: Organización Mundial de la Salud.

OSPL: Oxfordshire Stroke Project Classification.

PACI: Infarto Parcial de Circulación Anterior.

POCI: Infarto de Circulación Posterior.

PIC: Presión Intracraneal.

PWI: Resonancia Magnética de Perfusión.

RM: Resonancia Magnética.

rEPA: Activador Tisular del Plasminógeno Intravenoso.

SEN: Sociedad Española de Neurología.

SNC: Sistema Nervioso Central.

TAC: Tomografía Computarizada Craneal.

TALI: Infarto Completo de Clasificación Anterior.

TOAST: Trial of Org. in Acute Stroke Treatment.

TSA: Troncos Supraaórticos.

TTP: Tiempo de Tromboplastina Parcial.

UCI: Unidad de Cuidados Intensivos.

 

INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN

El término ictus procede del término latín ictus-us que significa golpe o ataque. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como un síndrome clínico caracterizado por el desarrollo rápido de signos de afectación neurológica focal (algunas veces global) que duran más de 24 horas sin otra causa aparente que la de origen vascular1.

El ictus constituye una urgencia médica que requiere una intervención diagnóstica y terapéutica inmediata. El daño isquémico puede tardar varias horas en desarrollarse y este tiempo, que podemos considerar como ventana terapéutica, supone una oportunidad para evitar o minimizar el daño cerebral2, 3.

El ictus, también conocido como enfermedad o accidente cerebro vascular (ECV), es una enfermedad que tiene un gran impacto en nuestra sociedad, pudiendo ser considerado uno de los problemas de salud más importantes. Suele afectar con mayor frecuencia a personas de edad avanzada, aunque no es exclusivo de este grupo etario, ya que también puede afectar a personas jóvenes4, 5.

Constituye una de las causas más frecuentes de mortalidad en el mundo occidental, por detrás de las enfermedades cardiocirculatorias y del cáncer4; siendo la primera causa de mortalidad en mujeres y la tercera en varones5, 6. Además, el ictus, es la primera causa de incapacidad5. Muchos de los pacientes que sobreviven a un ictus suelen padecer secuelas importantes, las cuales tienen una gran repercusión, no solo a nivel personal del paciente, sino también a nivel familiar, social, laboral y profesional, lo que deriva en un coste a nivel sociosanitario muy elevado.

Debido a la existencia de diferentes subtipos de ictus, las diferencias en el perfil evolutivo, las características de la topografía, y a las diferencias tanto en el mecanismo de producción como en la etiología, el diagnóstico y el tratamiento de los mismos resulta una tarea compleja. Es muy importante detectar de manera correcta el mecanismo causante para realizar el tratamiento más adecuado y aplicar una prevención secundaria eficaz.

A lo largo de las últimas décadas la mortalidad por el ictus en España ha ido disminuyendo5,7, lo que refleja una mejora en las medidas de prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

 

ENFERMEDAD CEREBROVASCULAR

CONCEPTO

Un accidente cerebrovascular (ACV) se produce cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe de forma repentina o cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe, produciendo que los espacios que rodean a las células cerebrales  queden cubiertos de sangre. Al igual que cuando una persona sufre una pérdida de flujo sanguíneo en el corazón se produce un ataque cardíaco, nos referimos a un “ataque cerebral” o AVC cuando una persona sufre una pérdida de flujo a nivel cerebral o una hemorragia en el mismo nivel.

Un ACV constituye una emergencia médica neurológica que puede poner en riesgo la viabilidad de las células cerebrales. Se trata de un déficit neurológico súbito, que puede ser permanente o transitorio, debido a la falta de aporte de oxígeno a las células, que da lugar a un funcionamiento anormal de las mismas. Cuando las células cerebrales dejan de recibir oxígeno y nutrientes o cuando son dañadas por una hemorragia se produce su muerte. Cuando el flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe, algunas células cerebrales mueren inmediatamente, mientras que otras permanecen sometidas a riesgo de morir. Estas células dañadas constituyen la penumbra isquémica y pueden permanecer en un estado de riesgo por varias horas. Con tratamiento oportuno, estas células pueden salvarse8.

 

VASCULARIZACIÓN CEREBRAL. BREVE RESUMEN

La sangre llega al cerebro a través de cuatro vasos principales, dos anteriores, procedentes de los sistemas carotideos anteriores y posteriores, y dos posteriores, por medio del llamado sistema vertebrobasilar.

 La arteria carótida derecha se origina en el tronco braquiocefálico, y la arteria carótida izquierda tiene su origen directamente de la aorta; pasan por la parte anterior del cuello, a través de la base del cráneo, hacia la cara inferior del cerebro, donde cada arteria se divide en dos y las ramas (arterias cerebral anterior y media) irrigan los lóbulos frontal, parietal y temporal. Las dos arterias cerebrales anteriores se comunican anteriormente a través de la arteria comunicante anterior, y esto forma el frente del polígono de Willis. Esta salvaguardia implica que la estenosis severa, o inclusive la oclusión, de una de las arterias carótidas internas no conduce usualmente al ictus, ya que la sangre puede pasar desde la derecha hacia la izquierda (o viceversa) a través de la arteria comunicante anterior.

 Hay otras dos arterias, las vertebrales, que son más pequeñas que las carótidas internas y son ramas de las arterias subclavias. Circulan hacia arriba por el cuello dentro de las apófisis transversas de las vértebras cervicales y penetran en la fosa posterior a través del agujero magno. Se anastoman frente al tallo cerebral formando la arteria basilar, cuyas ramas irrigan la médula, la protuberancia, el cerebelo y el mesencéfalo. Por encima del mesencéfalo, la arteria basilar se divide en dos arterias cerebrales posteriores, las cuales doblan  hacia atrás para irrigar los lóbulos occipitales. Estas dos arterias también se comunican en la parte posterior del polígono de Willis mediante las pequeñas arterias comunicantes posteriores, produciéndose en consecuencia una anastomosis entre las carótidas internas y la circulación vertebral9.

Figura 1. Arteria del encéfalo – visión frontal. Netter49.

Por otra parte, los territorios anterior y posterior confluyen a nivel intracerebral a través del polígono de Willis. Se trata de un circuito arterial que permite establecer una circulación alternativa en caso de obstrucción vascular, de manera que la sangre del territorio posterior puede alcanzar el territorio anterior y viceversa. El conocimiento del territorio cerebral, así como las diferentes zonas que riega cada arteria es muy importante, ya que dependiendo de los síntomas que presente el paciente, derivados de la falta de flujo sanguíneo, se podrá realizar una aproximación acerca de la localización de la arteria obstruida.

Figura 2. Polígono de Willis. Netter49.

 

SÍNDROMES NEUROVASCULARES
ARTERIA CEREBRAL ANTERIOR (ACA)

Se trata de un síndrome que produce paresia de la pierna contralateral y del brazo (en caso de extensión lateral), llegando incluso a generar debilidad en el brazo y en la cara. Durante la fase más aguda de la lesión se produce una desviación de los ojos hacia el lado de la lesión, debido a la afectación de la corteza oculomotora que se encarga de la versión ocular al lado contralateral. Pueden desarrollarse signos de liberación frontal, que se manifiestan  a través de un comportamiento desinhibido e inadecuado; desencadenando mutismo acinético en caso de afectación bilateral. Así mismo, resulta habitual que el paciente presente habla hipofónica, susurrada o una alteración del lenguaje al estilo de una afasia transcortical motora11.

Por otra parte, si la lesión se produce en el hemisferio izquierdo, puede producirse apraxia simpática (o apraxia de la mano izquierda) por desconexión callosa.

Por último, cabe mencionar que la incontinencia urinaria es otra manifestación que puede producirse como consecuencia de las lesiones bilaterales producidas en la parte central del lóbulo frontal.

ARTERIA CEREBRAL MEDIA

En este caso, se puede apreciar una hemiplejia en las extremidades contralaterales, así como paresia de tipo central de la cara contralateral, hemihipoestesia, afasia global o heminegligencia (según el hemisferio afectado); desviación de cabeza y ojos al lado de la lesión, y hemianopsia homónima. Dependiendo de la zona afectada, la sintomatología padecida por el paciente podrá ser de mayor o menor intensidad11.

ARTERIA BASILAR (AB), VERTEBRALES Y CEREBELOSAS

Cuando se produce la obstrucción de alguna de las arterias vertebrobasilares, excepto las cerebrales posteriores, cabe la posibilidad de que se desencadenen una serie de cuadros cerebelosos, cuadros de pérdida de fuerza y sensibilidad de un lado, y afectación de pares craneales del otro, fluctuaciones del nivel de consciencia, etc. En situaciones excepcionales, este síndrome puede llegar a producir tetraparesia e incluso una situación de coma11.

ARTERIA CEREBRAL POSTERIOR

La aparición de este síndrome en la arteria cerebral posterior desencadena una clínica que habitualmente se caracteriza por manifestaciones visuales, principalmente hemiapnosia. A diferencia del resto de síndromes, resulta muy poco común que se origine un déficit motor como consecuencia de esta afectación.

Si la lesión tiene lugar en el hemisferio izquierdo pueden verse afectadas las funciones lingüísticas: alexia pura, alexia sin agrafia, anomia para los colores, discromatopsia y déficit de la memoria reciente. En el caso de que el infarto afecte a ambos hemisferios, es decir, si se produce un infarto bilateral, también pueden desencadenarse síndromes amnésicos, desorientación topográfica y ceguera cortical con anosognosia, también conocido como Síndrome de Anton11.

 

FACTORES DE RIESGO CEREBROVASCULARES

Las enfermedades cerebro vasculares son responsables de una alta morbilidad y mortalidad, ocasionando secuelas invalidantes de por vida a aquellos pacientes que las padezcan. Además, se trata de un tipo de enfermedad que genera un elevado gasto tanto a nivel de recursos sanitarios como económicos.

 Es por ello que, uno de los aspectos más importantes para realizar una adecuada prevención, es el reconocimiento y control de los factores de riesgo, de tal forma que se pueda realizar una adecuada prevención. La prevención de las enfermedades cerebrovasculares puede ser primaria, encaminada a establecer protocolos y estrategias para la prevención de la enfermedad en aquellas personas que aún no la han padecido; o secundaria, una vez se haya manifestado la enfermedad para minimizar las posibles recurrencias.

Los factores de riesgo del ictus pueden clasificarse en modificables, potencialmente modificables y no modificables.

A pesar de que como su propio nombre indica los factores de riesgo no modificables no son susceptibles de modificación, tienen una gran importancia ya que gracias a ellos se pueden identificar pacientes sobre los que  conviene incidir y presentar mayor atención a la hora de controlar otros factores de riesgo que sí serán modificables.

Por factores de riesgo modificables se entienden aquellos en los que es posible su modificación tras aplicar sobre ellos algún tipo de intervención. Dado que muchos de los factores de riesgo del ictus son comunes a los de otras enfermedades cardiovasculares, un adecuado control y tratamiento de los mismos puede ayudar a mejorar la predisposición a sufrir cualquier tipo de enfermedad cerebrovascular así como de otras enfermedades vasculares. Es por ello que una correcta actuación sobre los factores de riesgo modificables va a ser beneficioso en el contexto de una reducción global de la enfermedad cardiovascular.

Tabla 1. Factores de riesgo cerebrovasculares.

 

CLASIFICACIÓN DE LOS ICTUS

La enfermedad cerebrovascular (ECV) se origina como consecuencia de una alteración en la circulación cerebral, ya sea esta transitoria o permanente. Dependiendo del vaso sanguíneo que se haya visto afectado se va a producir una clínica característica, motivada por la afectación de la parte del cerebro que haya sufrido la disminución del aporte sanguíneo. La zona afectada por la alteración de la circulación puede variar de manera significativa en lo referente a su extensión, pudiendo verse dañadas desde pequeñas zonas cerebrales, afectadas por microinfartos, hasta la completa afectación del cerebro.

 Para poder llevar a cabo un adecuado manejo de las herramientas terapéuticas disponibles, así como para conseguir una prevención secundaria eficaz, resulta imprescindible conocer cuáles son las causas que han provocado el accidente cerebrovascular además de su etiopatogenia, su localización y el alcance de su gravedad.

Los ictus pueden ser clasificados en diferentes subtipos atendiendo a criterios clínicos, topográficos, patogénicos, diagnósticos y pronósticos. En 1990 el National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS), tras varias publicaciones, realizó una clasificación de los ictus en función de su presentación clínica, sus mecanismos patogénicos y sus lesiones anatomopatológicas. A partir de esta se han ido elaborando diferentes clasificaciones de las enfermedades cerebrovasculares3.

Tabla 2. Clasificación de la enfermedad cerebrovascular según su forma de presentación clínica (NINDS 1990)3.

De esta manera, según la naturaleza o etiología de la lesión, se pueden clasificar los ictus en dos grandes grupos: ictus isquémico, también conocido como isquemia cerebral, o ictus hemorrágico, también denominado enfermedad hemorrágica. A su vez, cada uno de ellos se divide en varios subtipos dependiendo de su localización, etiología, tamaño, manifestaciones clínicas, etc. Es posible que algunas de las causas que producen ictus puedan desencadenar tanto ictus isquémicos como hemorrágicos, pero tanto el pronóstico como la evolución van a ser diferentes.

Figura 3. Clasificación de los ictus.

 

ICTUS ISQUÉMICOS

Los ictus isquémicos representan entre el 80-85% de todos los ictus 3, 4, 10,11. Se produce por una alteración circulatoria, ya sea cuantitativa, haciendo referencia a la cantidad de sangre que se aporta al encéfalo (trombosis, embolia, bajo gasto cardiaco); o cualitativa, en función de la calidad de la sangre (anemia, trombocitemia, policitemia).

ISQUEMIA CEREBRAL GLOBAL

La isquemia cerebral global es aquella que afecta a la totalidad del encéfalo. Es originada por un descenso importante, rápido y breve de la cantidad total de flujo sanguíneo que llega al encéfalo. Los hemisferios cerebrales se ven afectados manera difusa, pudiendo llegar a producir una lesión asociada en el tronco del encéfalo y/o cerebelo. Entre las causas más habituales que producen la isquemia cerebral global se encuentran: disminución del gasto cardiaco, shock sistémico, cirugía cardiovascular o una posible hipotensión durante la anestesia por cirugía general, pudiendo  llegar a producir necrosis cortical, conduciendo al paciente a un estado vegetativo persistente e incluso a la muerte cerebral10.

ISQUEMIA CEREBRAL FOCAL

La isquemia cerebral focal se puede definir como aquella que únicamente afecta a una parte de la parénquima cerebral. Dependiendo de cómo sea la evolución durante las primeras horas se pueden diferenciar dos grandes tipos de isquemia focal: Ataque isquémico transitorio (AIT) e Infarto cerebral.

Ataque isquémico transitorio (AIT)

 Se trata de una disfunción cerebral focal, encefálica o retiniana. Esta disfunción se produce por una insuficiencia vascular producida como consecuencia de una trombosis o embolia arterial, asociadas a enfermedades vasculares, cardiacas o hematológicas. Resulta muy común que no se objetive ningún tipo de lesión en la neuroimagen.

 Se trata de un episodio agudo, es decir, que aparece de manera repentina y posteriormente desaparece por completo sin dejar evidencia alguna de infarto. Normalmente la duración suele ser corta, menos de una hora o de pocos minutos, sin embargo, aun así, clásicamente, se ha establecido un límite de 24 horas con la finalidad de establecer un criterio  único y aceptado de manera universal. Debido a la corta duración que presentan este tipo de episodios, los pacientes suelen ser valorados cuando los síntomas ya han remitido, por lo que resulta muy complicado determinar si el paciente realmente ha sufrido un AIT o no. Cuando un paciente ha sufrido un AIT éste puede afectar bien el territorio carotídeo o bien el vertebrobasilar, de manera que, las manifestaciones clínicas serán diferentes en función de cual haya sido territorio afectado3, 4, 10, 12,13.

Tabla 3. Manifestaciones clínicas de los AIT19.

Infarto Cerebral (IC)

Es aquel ocasionado por una alteración en el aporte circulatorio a un territorio encefálico dando lugar a un déficit neurológico. La falta de riego circulatorio debe ser superior a 24 horas para que en la neuroimagen sea visible la presencia de una necrosis tisular. Existen diferentes clasificaciones según la etiología del infarto cerebral, por ejemplo la que ofrece la Trial of Org in Acute Stroke Treatment (TOAST)16 que está orientada a la selección de pacientes para ensayos clínicos; otras se encuentran orientadas para su aplicación en la práctica clínica diaria, como puede ser la clasificación del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV-SEN)14,15; o la clasificación ASCO17 la cual considera que cada paciente puede presentar diferentes fenotipos, aunque su utilización no se encuentra muy extendida.

Así, según el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares  de la Sociedad Española de Neurología, atendiendo a su etología, se pueden distinguir los siguientes tipos de IC 14, 15:

  1. Infarto Cerebral Aterotrombótico o Arterioesclerosis de grandes vasos: Suponen el 30% de los infartos cerebrales10. La principal causa de este tipo de infartos es la arterioesclerosis. Se pueden definir como aquellos que se producen de manera secundaria a una enfermedad aterotomatosa afectando a los troncos supraaórticos y a las grandes arterias intracraneales. Es decir, son consecuencia de una oclusión o estenosis de una arteria intra o extracraneal, especialmente en aquellas que se encuentran ubicadas en la bifurcación carotídea o vertebrobasilar. El déficit neurológico suele comenzar durante la noche, durante las horas de sueño, y se instaura en pocas horas.
  2. Infarto Cerebral Lacunar o Enfermedad Oclusiva de pequeño vaso arterial: Suponen un 15%10. Se trata de pequeños infartos subcorticales, menores a 1,5cm, ocasionados por la oclusión de pequeñas arterias perforantes, que llevan la sangre a las áreas más profundas del cerebro y del tronco. Generalmente esta afectación vascular es producida por la acción de la hipertensión arterial en la pared vascular. Además de la hipertensión vascular existen otros factores etiológicos como la microateromatosis, la lipohialinosis de las arteriolas perforantes cerebrales o la embolia cardiaca. Las manifestaciones clínicas van a depender de su localización y generalmente suelen presentarse como alguno de los siguientes síndromes lacunares: hemiparesia motora pura (paresia o parálisis de un hemicuerpo generalmente completa), síndrome sensitivo-motor, hemiparesia atáxica, disartria-mano torpe, movimientos anormales focales y agudos.
  3. Infarto Cerebral Cardioembólico: Suponen el 20% de los infartos10. Se trata de un infarto de tamaño medio o grande, de topografía habitualmente cortical. Los síntomas suelen instaurarse de manera brusca, generalmente durante la vigilia y con el máximo déficit neurológico al inicio de la enfermedad. La lesión es producida como consecuencia de un trombo que se ha desarrollado en un lugar alejado de la arteria en cuyo territorio de irrigación se produce el infarto, generalmente en el corazón. El émbolo puede ser: arterial (embolismo arteria-arteria), cardiaco (émbolo corazón-arteria), pulmonar o de la circulación sistémica. Los émbolos pueden ser a su vez ateromatosos, plaquetarios, fibrinosos, de colesterol, de elementos sépticos o microbianos, de aire, de grasa, de material cartilaginoso y de células tumorales.
  4. Infarto Cerebral de Etiología Inhabitual: Se produce como consecuencia de enfermedades poco habituales como causa de ictus: disección arterial, displasia fibromuscular, migraña, arteritis infecciosas o en arteritis primarias de los vasos cerebrales, enfermedad de Moyamoya, Síndrome de Sneddon, citopatías mitocondriales, arteriopatía cerebral autosómica dominante con infartos subcorticales y leucoencefalopatía, angiopatía cerebral amiloidea, síndrome de anticuerpos antifosfolípidos primario, ingesta de anticonceptivos orales, síndrome de hiperestimulación ovárica, trombosis venosas y tromboflebitis cerebrales o consumo de drogas, etc. Son infartos de tamaño variable que pueden afectar tanto al territorio carotídeo como al vertebrobasilar. Para llegar al diagnóstico de este tipo de IC es necesario haber excluido otra causa posible de IC como el IC aterotrombótico, el IC Lacunar y el IC Cardioembólico; además, el paciente no debe presentar factores de riesgo cardiovascular.
  5. Infarto Cerebral de Origen Indeterminado: Se trata de un infarto de tamaño medio o grande, de localización cortical o subcortical que se puede producir en el territorio carotídeo o en el vertebrobasilar. Es necesario descartar los subtipos aterotrombótico, cardioembólico, lacunar e inhabitual para poder llegar a este diagnóstico.

Existe otra clasificación la cual clasifica a los ictus en función de la localización anatómica y de los síntomas clínicos además de tener en cuenta la correlación entre el pronóstico y el riesgo de recurrencia, es la llamada Oxfordshire Stroke Project Classification (OSPC)11,18. Según esta clasificación se puede diferenciar entre:

  1. Infarto completo de clasificación anterior (TACI): Se trata de lesiones muy extensas, de mal pronóstico vital y funcional. Los pacientes presentan alteración en las funciones corticales, hemianopsia y déficit sensitivo y/o motor lateral en al menos dos de las tres porciones (cara, brazo, pierna). Suelen tener origen embólico.

Figura 4. Ejemplo de TAC craneal basal TACI11.

  1. Infarto parcial de circulación anterior (PACI): Suelen tener tanto origen embólico como aterotrombótico. Es el más frecuente y tienen mayor índice de recurrencia.

Figura 5. Ejemplo de TAC craneal basal PACI11.

  1. Lacunar (LACI): Desde el punto de vista vital tienen mejor pronóstico que los anteriores, aunque depende del tipo. Atendiendo a la clínica se pueden encontrar diferentes tipos, los más frecuentes se llaman lacunares típicos y son el hemimotor, hemisensitivo, disartria-mano torpe, sensitivo-motor y ataxia hemiparesia.

Figura 6. Ejemplo de TAC craneal basal LACI11.

  1. Infartos de la circulación posterior (POCI): Suelen ser más frecuentes los de tipo trombótico. Su pronóstico vital y funcional es bueno aunque presentan altas tasas de recurrencia tardía. Para que se trate de un POCI debe cumplir alguno de los siguientes criterios: alteración de los pares craneales ipsilateral al infarto y de vías largas contralateral, déficit sensitivo y/o motor bilateral, trastornos oculomotores, disfunción cerebelosa sin alteración de vías largas ipsilaterales o hemianopsia aislada.