ÉXTASIS Y ACTUALIDAD, NPunto Volumen I. Número 9. Diciembre 2018


ÉXTASIS Y ACTUALIDAD


 

 

Maria Cruz Ariz Cía

Diplomada en Enfermería. Navarra

 

 

INTRODUCCIÓN

Existe una preocupación creciente por el consumo de drogas en nuestro país, muy especialmente por el consumo por parte de los jóvenes, ya que se entiende que las consecuencias del consumo sobre el desarrollo biológico, psicológico y social en edades tempranas pueden ser especialmente dramáticas e irreversibles (1). La evolución de los consumos de drogas constituye en cada país un fenómeno dinámico, condicionado por múltiples factores de carácter social y económico, con origen y dimensiones tanto internacionales, como nacionales y locales.  A pesar del aumento de campañas informativas sobre los riesgos y consecuencias negativas para el consumo de sustancias adictivas, estupefacientes y juventud son un binomio de difícil disociación (2). Puede ser que esta preocupación venga justificada además porque es las últimas décadas hemos asistido a una ampliación del tipo y cantidad de sustancias disponibles en el mercado ilegal de drogas al tiempo que se han consolidado patrones de ocio caracterizados por concentraciones más o menos numerosas de jóvenes los fines de semana al aire libre en las que junto al alcohol se comparte y se extiende el consumo de otras drogas como el cannabis, el éxtasis MDMA, los alucinógenos, el MDA, la cocaína, etc. (1).

Los datos son elocuentes, puesto que el Informe Anual del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías sitúa a España a la cabeza del continente en el consumo de cocaína, éxtasis y anfetaminas. Aun cuando la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y otras drogas de 2010 se percibe como una reducción del consumo de cocaína por primera vez desde 1995, España se mantiene a la cabeza el continente en prevalencia de esta sustancia con un 4.8% en la población entre 15 y 34 años siendo el segundo país en el continente tras el Reino Unido. Además, España está en 2010 entre los países de más alta prevalencia en el consumo de cannabis con un 10.6% de prevalencia. (3)

Se estima que casi una cuarta parte de la población adulta la Unión Europea, más de 80 millones de personas, han probado drogas ilegales en algún momento de su vida. La droga consumida con más frecuencia es el cannabis (75,1 millones), siendo más bajas las estimaciones referentes a la cocaína (14,9 millones), las anfetaminas (11,7 millones) y la MDMA (11,5 millones). Los niveles de consumo a lo largo de la vida varían considerablemente de unos países a otros, desde un tercio de los adultos en Dinamarca, Francia y el Reino Unido hasta un 8 % o menos de uno de cada 10 en Bulgaria, Rumanía y Turquía. (4)

El mercado para los principales estimulantes sintéticos, anfetamina, metanfetamina y MDMA, se estima que al menos a EUR 1,8 mil millones al año (rango de euros 1.2 a 2.5 millones de dólares) en el caso de las anfetaminas (incluyendo metanfetamina) y 0,67 millones de euros (gama EUR 0,61 a 0,72 millones de dólares) para la MDMA / éxtasis. Las anfetaminas apelan tanto a los usuarios recreativos y marginados de la droga y el mercado para ellos interactúa con los de la cocaína y algunas nuevas sustancias psicoactivas. Las preocupaciones más recientes incluyen la disponibilidad de productos de MDMA de alta dosis y el aumento del uso de la metanfetamina. En la UE, los Países Bajos y Bélgica son importantes para la producción de anfetamina y MDMA, mientras que parece estar hecho en la República Checa más metanfetamina. La producción es cada vez más sofisticada y diversa, y el uso de nuevos precursores y pre-precursores químicos puede aumentar los riesgos para la salud. El vertido de residuos tóxicos también plantea riesgos para la salud y causa daños al medio ambiente. Marketing agresivo es cada vez más evidente en el mercado del éxtasis que sugiere la competencia entre proveedores y una orientación más activa de grupos específicos de usuarios. (4)

Desde hace años contamos en España con estudios sistemáticos, realizados a través del Observatorio Español de Drogodependencias y de los diversos planes autonómicos sobre drogas, que proporcionan información regular acerca del consumo de sustancias adictivas por parte de la población general, por sectores de edad y diferenciada por sexos. (1)

A partir de mediados de los años noventa, el perfil de quienes consumen drogas ilegales y las pautas de ese consumo experimenta algunos cambios. De un lado, comienza a descender el número de nuevos usuarios de heroína, si bien queda un núcleo de antiguos usuarios que exigen una importante aportación de recursos humanos y económicos para atender a su situación. De otro lado, a lo largo de esa década de los noventa, aumenta el número de consumidores de cannabis y de cocaína en polvo (el «crack» ha tenido una incidencia muy poco significativa en España), tanto entre la población general de quince a sesenta y cuatro años, como entre los escolares de catorce a dieciocho.

Finalmente, se empieza a conformar lo que se conoce como “consumo recreativo” de drogas, es decir, el consumo, en ocasiones simultáneo, de sustancias como el alcohol, el cannabis, la cocaína, el éxtasis o MDMA (droga cuyo consumo comienza a extenderse por esa época), y toda una serie de derivados anfetamínicos, más o menos emparentados con esta última sustancia. A diferencia de los consumos que tenían lugar, de forma más extendida, en la década anterior, durante los noventa se incrementa notablemente la asociación de los consumos de esas sustancias a los espacios de ocio, de forma que se incorpora de forma creciente a los estilos de vida de sectores de población (en ocasiones prácticamente adolescente), que lo practican en un marco de «normalización» muy diferente al de los usuarios de heroína de la década anterior, cuya característica más destacable había sido la marginación de los consumos y el gran deterioro físico que Estrategia Nacional sobre Drogas. 2009-2016 producía el consumo de heroína en un espacio de tiempo muy breve desde el inicio del consumo. Para muchos de estos adolescentes y jóvenes, este modo de consumo llega a considerarse prácticamente como un rito de entrada en la vida adulta y de integración en el grupo de iguales y, en general, se lleva a cabo compatibilizándolo con el mantenimiento de estilos de vida integrados, tanto en el ámbito familiar, como en el educativo e, incluso, en el laboral, en el caso de quienes ya están trabajando. (5)

Desde su puesta en marcha, el Plan Nacional sobre Drogas se dotó de un mecanismo que aseguraba la necesaria coordinación entre las Administraciones Públicas, tanto a nivel territorial como a nivel interno. El esquema actual de coordinación, cuya operatividad ha sido ampliamente contrastada a lo largo de más de dos décadas, se basa en la existencia de los siguientes órganos:

  • El Grupo Interministerial del Plan Nacional sobre Drogas, órgano que asegura la coordinación entre los distintos Departamentos de la Administración General del Estado.
  • La Conferencia Sectorial del Plan Nacional sobre Drogas, máximo órgano de coordinación entre la Administración General del Estado y las Administraciones de las Comunidades Autónomas.
  • La Comisión Interautonómica de la Conferencia Sectorial del Plan Nacional sobre Drogas, que actúa como órgano delegado de la Conferencia (5)

 

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HISTORIA Y EVOLUCIÓN EN ESPAÑA

 

Según la encuesta EDADES publicada en marzo de 2015, el consumo de anfetaminas se detecta en el 0,6% de las personas que han consumido en los últimos 12 meses. El dato permanece estable. La edad media de inicio es 20,8 años. Según el Observatorio Europeo para las drogas, las anfetaminas son sustancias sintéticas que se presentan generalmente en forma de polvo blanco. La anfetamina está asociada a un uso terapéutico limitado, pero la mayor parte de su producción se efectúa en laboratorios clandestinos. La metanfetamina tiene un notable poder adictivo.

Provoca un aumento de la actividad, una disminución del apetito y una sensación de bienestar, a través de la liberación de grandes cantidades de dopamina en las áreas cerebrales relacionadas con el control de la actividad motora, el aprendizaje y el refuerzo. El Manual de adicciones para médicos especialistas en formación, editado por SOCIDROGALCOHOL, indica que “el efecto principal de las anfetaminas es el de liberación de dopamina y noradrenalina de sus lugares de almacenamiento, además de un efecto parecido al de la cocaína”.

El alcance en Estados Unidos de la metanfetamina alcanza valor de epidemia. Los datos provenientes de las salas de emergencia y de los programas de tratamiento demuestran el creciente impacto del abuso de la metanfetamina en el país. Como con otros estimulantes similares, su abuso se produce en forma de manera episódica, con ciclos de consumo intensivo seguidos de un estado transitorio de gran agotamiento (“binge and crash”). Debido a que los efectos placenteros de la metanfetamina desaparecen antes de que su concentración en la sangre baje significativamente, los consumidores intentan prolongar la sensación de euforia mediante su reiterada auto-administración.(6)

La estructura de la metanfetamina es similar a la de la anfetamina y a la del neurotransmisor dopamina, pero es muy diferente a la de la cocaína. Aunque estos estimulantes tienen efectos conductuales y fisiológicos similares, hay algunas grandes diferencias en los mecanismos básicos de cómo funcionan. En contraste con la cocaína que el cuerpo elimina rápidamente, metabolizándola casi por completo, la metanfetamina tiene una acción mucho más prolongada y un porcentaje mayor de la droga permanece inalterado en el cuerpo. El resultado es que la metanfetamina se mantiene más tiempo en el cerebro, lo que conduce a la prolongación de los efectos estimulantes de la droga.

El abuso crónico de la metanfetamina cambia de forma significativa el funcionamiento del cerebro. Los estudios no invasivos de neuroimagen del cerebro humano han mostrado alteraciones en la actividad del sistema dopaminérgico que están asociadas con una disminución en el rendimiento motor y un deterioro en el aprendizaje verbal. Asimismo, estudios recientes en personas que han abusado de metanfetamina por periodos prolongados también revelan cambios graves de estructura y función en las áreas del cerebro asociadas con las emociones y con la memoria. Esto podría explicar muchos de los problemas emocionales y cognitivos que se observan en los abusadores crónicos de metanfetamina. (6)

El consumo de metanfetamina, incluso en pequeñas cantidades, puede resultar en muchos de los mismos efectos físicos de otros estimulantes como la cocaína o la anfetamina, incluyendo una prolongación del estado de vigilia, mayor actividad física, disminución del apetito, aumento de la frecuencia respiratoria, aceleración de la frecuencia cardiaca, irregularidad del latido del corazón, aumento en la presión arterial e hipertermia. Actualmente no existen medicamentos específicos que contrarresten los efectos de la metanfetamina o que prolonguen su abstención y reduzcan el abuso de esta droga por alguien adicto a la misma. Sin embargo, hay varios medicamentos, que han sido aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EEUU para otras enfermedades, que también pueden resultar útiles en el tratamiento de la adicción a la metanfetamina.

Metilfenidato: Derivado de la piperidina, de estructura similar a la anfetamina, actúa principalmente bloqueando el transportador de la dopamina. Impide así la recaptación de dopamina y noradrenalina del espacio sináptico. Los diferentes estudios realizados han mostrado que, a pesar de un cierto efecto beneficioso sobre el craving de cocaína, no produce una reducción del consumo de cocaína y presenta el riesgo de su potencial adictivo (6).

 

¿QUÉ ES?

Aunque son varias las sustancias englobadas en el término drogas de síntesis, la más popular es el éxtasis (conocido técnicamente como MDMA o 3-4 metilenedioximetanfetamina). Se trata de una droga sintética, químicamente similar a la metanfetamina (estimulante) y a la mescalina (alucinógeno), aunque los efectos que produce no son claramente la suma de ambas.

El éxtasis tiene un efecto vigorizante y de aumento de la percepción a través de los sentidos, en especial del tacto, produciendo una sensación de bienestar, de cercanía, y de conexión con las demás personas.

Se ingiere por vía oral, generalmente en forma de pastilla, tableta o cápsula. Cada tableta puede contener una media de 60 a 120 miligramos de MDMA y suelen llevar dibujos impresos que facilitan su reconocimiento a los consumidores y que, además, dan lugar a una auténtica jerga: love, delfines, pirulas, pastis, etc.

En los últimos años se ha detectado en el mercado español la presencia de una nueva forma de presentación del éxtasis llamada “cristal”, término que se utiliza para designar las sales cristalizadas de dicha sustancia. Se presenta en forma de polvo o de pequeña roca, y se consume preferentemente por vía oral, introduciéndolo en cápsulas o en un trozo de papel de fumar (“bombitas”), aunque también puede fumarse, inhalarse o inyectarse.

Esta nueva forma de éxtasis que pretende sustituir a las tradicionales pastillas presenta ventajas de producción, comercialización y distribución para productores y traficantes, y es más fácilmente adulterable.

No debe confundirse el “cristal” (éxtasis cristalizado) con el “crystal” (metanfetamina cristalina), pues son drogas distintas con efectos diferentes.

 

¿CUÁL ES SU EFECTO INMEDIATO SOBRE EL ORGANISMO?

Las pastillas se absorben en el aparato digestivo, desde donde pasan al torrente sanguíneo. Sus efectos comienzan a sentirse a la media hora y duran entre dos y tres horas.

El éxtasis afecta al metabolismo del organismo, dificultando su propio proceso de eliminación, por lo que al ingerir nuevas dosis de MDMA para mantener los efectos buscados, pueden producirse concentraciones muy elevadas en sangre y agravar sus efectos tóxicos.

En el cerebro incrementa la actividad de ciertos neurotransmisores, como la serotonina (que regula el estado de ánimo, el sueño, las emociones y el apetito), la dopamina (responsable del sistema de gratificación cerebral y, por tanto, de los efectos placenteros de las drogas) y la norepinefrina (potente estimulante cerebral y cardiaco).

Esto explica que se produzcan efectos como estimulación mental, emocional y motora, sensación de bienestar y de aumento de fuerza y “aguante” durante horas (que facilita la realización de ejercicio físico y el baile), así como un característico aumento de la percepción sensorial.

 

EFECTOS INMEDIATOS

  • Sociabilidad, euforia, desinhibición.
  • Incremento de la autoestima.
  • Locuacidad.
  • Inquietud.
  • Confusión, agobio.
  • Taquicardia, arritmia e hipertensión.
  • Sequedad de boca, sudoración.
  • Escalofríos, náuseas.
  • Contracción de la mandíbula, temblores.
  • Deshidratación.
  • Aumento de la temperatura corporal o “golpe de calor”.

 

¿QUÉ RIESGOS Y CONSECUENCIAS TIENE EL CONSUMO DE ÉXTASIS?

El éxtasis puede producir, de forma inmediata, numerosos efectos adversos para la salud, desde náuseas, escalofríos, sudoración, visión borrosa o contractura involuntaria de los músculos de la mandíbula, hasta la muerte ocasionada por sobredosis.

En las horas o días siguientes a la ingestión de la droga se produce una reducción de ciertas habilidades mentales, en especial de la memoria y de la capacidad del individuo para procesar la información, lo que aumenta el riesgo de accidentes asociados a la conducción.

La asociación del éxtasis a una gran actividad física, como bailar durante horas, puede dar lugar al “golpe de calor” que consiste en un aumento de la temperatura corporal que puede provocar un fallo renal.

Además, en consumidores susceptibles, puede producir deshidratación, hipertensión y fallo cardiaco, así como ansiedad, agitación y comportamientos violentos o de riesgo.

Los usuarios crónicos de éxtasis sufren daño en los procesos de atención, concentración y abstracción, pérdida de memoria, disminución del interés por el sexo, pérdida de apetito y una mayor frecuencia de alteraciones psiquiátricas como ansiedad, depresión, sintomatología obsesiva, ideación paranoide o trastornos del sueño.

Algunos estudios sugieren la posibilidad de que estos efectos no deseados de larga duración, que no desaparecen con periodos de abstinencia prolongados, ocurran tanto en casos de consumo habitual como de consumo esporádico.

Factores como la edad de inicio en el consumo, la dosis, la frecuencia, el uso simultáneo de otras drogas, así como otros factores ambientales y genéticos, son determinantes en la magnitud de los efectos crónicos producidos.

 

EFECTOS A LARGO PLAZO

  • Depresión.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos del sueño.
  • Ataques de pánico.
  • Agresividad.
  • Trastornos psicóticos.
  • Flash back, con alucinaciones visuales o auditivas.

El éxtasis, como el resto de drogas, produce tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia. Así, alrededor de un 60% de usuarios reconocen haber presentado síntomas del síndrome de abstinencia que incluye, entre otros, cansancio, pérdida de apetito, dificultad de concentración, ansiedad y depresión y un 40% admiten haber experimentado síntomas de dependencia.

 

SITUACIONES DE ESPECIAL RIESGO

Todo consumo implica un riesgo pero éste es mayor en algunas circunstancias:

Ingestión de dosis sucesivas: la repetición de dosis en una misma noche para mantener los efectos estimulantes puede elevar la concentración de éxtasis en el organismo y aumentar peligrosamente los efectos y riesgos.

Condiciones ambientales: el consumo en espacios cerrados poco ventilados o en épocas cálidas aumenta el riesgo del “golpe de calor” que puede llegar a ser mortal.

Actividad física intensa: el riesgo aumenta si se realiza ejercicio físico o si se baila durante periodos prolongados.

Embarazo y lactancia: el consumo de éxtasis puede provocar daños en el desarrollo del feto y en el lactante.

Adolescencia: el consumo es especialmente perjudicial en una etapa en la que el organismo (en especial el cerebro) se está desarrollando y madurando.

Enfermedades asociadas: el consumo aumenta el riesgo de empeorar otras enfermedades como epilepsia, diabetes, hipoglucemia, cardiopatías, hipertensión o trastornos psiquiátricos.

Policonsumo: el consumo de éxtasis con otras drogas aumenta su toxicidad y el peligro de reacciones adversas.

 

¿CUÁNTO ÉXTASIS SE CONSUME EN ESPAÑA?

En comparación con otras sustancias psicoactivas (como el alcohol, el cannabis o la cocaína en menor medida) el éxtasis es una droga de consumo minoritario en España, aunque debido a la notoriedad que alcanza en los medios de comunicación pudiera parecer lo contrario.

En la adolescencia, la proporción de consumidores en este grupo de edad (14 a 18 años) tiende a disminuir desde el año 2000, en contra de los pronósticos que aventuraban hace algunos años una generalización del consumo entre los jóvenes españoles.

Un dato significativo que permite valorar la justa dimensión del consumo de éxtasis es el porcentaje de demandas de tratamiento relacionadas con su uso, en comparación con el resto de sustancias: en 2012, tan solo el 0,2 % de todas las solicitudes de tratamiento se debieron a esta sustancia. (7)

 

DESARROLLO

La sustancia sintética MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina) está relacionada químicamente con las anfetaminas, pero se diferencia en alguna medida en sus efectos. Las pastillas de éxtasis han sido tradicionalmente el principal producto de MDMA del mercado, aunque suelen contener una amplia gama de sustancias similares a la MDMA y otros productos químicos. Tras un periodo en el que los informes indicaban que la mayoría de las pastillas vendidas como éxtasis en Europa contenían dosis bajas de MDMA o no la contenían en absoluto, según pruebas recientes la situación puede estar cambiando. Nuevos datos señalan un aumento de la disponibilidad de pastillas con alto contenido de MDMA y de MDMA en polvo y forma cristalina.

La producción de MDMA en Europa parece estar concentrada en torno a los Países Bajos y Bélgica, los países que tradicionalmente han notificado el mayor número de centros de producción de estas drogas. Tras las pruebas de una reducción en la producción de MDMA a finales de la última década, han aparecido signos de resurgimiento, ilustrados por los informes recientes de desmantelamiento de instalaciones de producción a gran escala en Bélgica y los Países Bajos.

Resulta difícil realizar una evaluación de las últimas tendencias en las incautaciones de MDMA, ya que faltan datos procedentes de algunos países que supondrían una contribución importante al total. Para el año 2013, no existen datos disponibles de los Países Bajos y se desconoce el número de incautaciones de Francia y Polonia. Los Países Bajos notificaron la incautación de 2,4 millones de pastillas de MDMA en 2012 y, si pudiera suponerse una cifra similar para 2013, podrían estimarse en 4,8 millones de pastillas las incautaciones de MDMA en la Unión Europea en ese año. Esta cantidad casi doblaría a la de 2009. Cabe señalar que la cantidad de MDMA incautada ahora en Turquía (4,4 millones de pastillas de MDMA) es igual al total acumulado de todos los Estados miembros de la UE.

Se plantea así la cuestión de si estas drogas eran para consumo nacional o para exportación a la Unión Europea o algún otro lugar (gráfico 1.10). También se observa un reciente aumento en las tendencias indexadas de las infracciones relacionadas con la MDMA. Entre los países que presentan datos de forma sistemática, las tendencias indexadas también señalan un aumento del contenido de MDMA desde 2010 y la disponibilidad de productos con alto contenido de MDMA ha dado lugar a la emisión de advertencias conjuntas de Europol y el EMCDDA en 2014. En conjunto, todos estos indicadores del mercado de la MDMA apuntan a una recuperación desde un mínimo alcanzado hace 5 años aproximadamente. (4)

 

 

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La MDMA (3,4-metilendioxi-metanfetamina) se consume habitualmente en forma de pastillas de éxtasis, pero ahora ha aumentado su disponibilidad en polvo y forma cristalina; las pastillas suelen tragarse, pero en forma de polvo la droga también se esnifa (insuflación nasal). Entre los problemas asociados se encuentran hipertermia aguda, aumento de la frecuencia cardíaca y fallo multiorgánico, y un consumo a largo plazo se ha relacionado con problemas hepáticos y cardíacos.

Las muertes asociadas siguen siendo relativamente escasas y, a veces, son causadas por sustancias distintas vendidas como MDMA. Recientemente se ha manifestado cierta preocupación por los problemas agudos asociados a los polvos y las pastillas de MDMA en dosis elevadas. Asimismo, en 2014 se han emitido advertencias sobre las pastillas de éxtasis con altas concentraciones de PMMA, una droga con un perfil de seguridad preocupante. La mayoría de las encuestas europeas tradicionalmente han recopilado datos sobre el consumo de éxtasis, no de MDMA. Se estima que consumieron éxtasis en el último año 1,8 millones de adultos jóvenes (de 15 a 34 años) (el 1,4 % de este grupo de edad), oscilando las estimaciones nacionales entre menos del 0,1% y el 3,1%. Entre los países con datos suficientes para explorar tendencias desde el punto de vista estadístico, puede observarse una reducción de la prevalencia desde el año 2000 en Alemania, España y el Reino Unido.

Dinamarca presenta una pauta similar de reducción de la prevalencia, pero con un grado inferior de seguridad estadística. En contraste, en Bulgaria se mantiene una pauta de aumento de la prevalencia. Los resultados difieren entre los países que han realizado nuevas encuestas desde 2012: seis notificaron estimaciones de prevalencia más bajas y siete más altas que en las anteriores encuestas comparables. El consumo de éxtasis rara vez se notifica como motivo para iniciar un tratamiento de drogodependencia, siendo responsable de menos del 1 % (alrededor de 600 casos) de los casos notificados de inicio de tratamiento por primera vez en 2013.

 

EL MERCADO EUROPEO DE ESTIMULANTES SINTÉTICOS

El mercado de los fármacos estimulantes es dinámico y complejo, con las interacciones que se encuentran entre las principales sintético estimulantes, anfetaminas, metanfetamina y MDMA, así como con el mercado para la cocaína y algunas nuevas sustancias psicoactivas (NPS), en particular los catinonas sintéticos. Disponibilidad, precio y opciones percibidas influencia de consumo de calidad, con estos fármacos atractivo tanto para los usuarios recreativos y crónicas y marginados de la droga.

El mercado de estos medicamentos se estima en al menos 1,8 mil millones de euros al año (rango 1.2 a 2.5 euros millones de dólares) en el caso de las anfetaminas y 0,67 millones de euros (0,61 euros variar de 0,72 millones de dólares) para el éxtasis.

 

LOS PROBLEMAS ASOCIADOS CON EL USO

La disponibilidad de productos de altas dosis constituye una amenaza emergente y un reto para la salud pública y la seguridad. Existe una preocupación creciente acerca de los productos de MDMA de alta dosis y el aumento del uso de la metanfetamina, y los cambios en las vías de administración, tales como la inyección y el tabaquismo. Las drogas estimulantes son también cada vez más importante en el problema crónico de drogas en algunos países, y han desplazado a los opioides en algunos lugares, mientras que se asocia con mayores tasas de comportamientos sexuales de riesgo tanto de drogas y. Un impacto negativo sobre la seguridad pública también puede surgir de conducir drogado y niveles elevados de comportamiento agresivo e incluso violento.

 

LAS ZONAS DE PRODUCCIÓN

Holanda y Bélgica son las áreas más importantes para la producción de anfetaminas y MDMA en Europa, aunque la producción de anfetaminas también se lleva a cabo en Polonia, los países bálticos, Bulgaria y Alemania. La producción de metanfetaminas en la UE se ha limitado tradicionalmente a los países de Europa central, principalmente la República Checa. Sin embargo, la producción a pequeña escala también se produce en los países limítrofes con la República Checa, y alguna evidencia reciente sugiere que existe capacidad de producción significativa en los Países Bajos.

 

CAMBIANDO LOS MODELOS DE NEGOCIO

Los modelos de negocio de producción son cada vez más sofisticados, como es evidente en el aprovisionamiento y la innovación de precursores; el uso de un modelo descentralizado bajo demanda y de equipos a medida; producción automatizada; y la escala de los lotes de producción aumentó. El aumento de la diversidad en los métodos de producción de drogas sintéticas puede aumentar el riesgo de que los consumidores sean expuestos a impurezas nocivas o subproductos u otras sustancias más nocivas. marketing agresivo y la marca es cada vez más evidente en el mercado del éxtasis. Se han introducido una variedad creciente de tabletas con formas novedosas, colores y logotipos, lo que sugiere la competencia entre proveedores y una orientación más activa de grupos específicos de usuarios.

 

PRODUCCIÓN Y PRECURSORES

Los precursores químicos son esenciales para la producción de drogas sintéticas. Un gran número de diferentes rutas y productos químicos se utilizan ahora, con nuevos métodos emergentes en respuesta a las medidas de control, el aumento de la resistencia del mercado. Esto hace que el control de precursores más difícil y, en general, los datos sobre la disponibilidad de pureza y apoyan la afirmación de que los precursores y productos químicos esenciales son relativamente accesibles para los productores.

La efedrina / seudoefedrina son precursores de la metanfetamina que se puede extraer de un exceso de medicamentos de venta libre o desviarse en grandes cantidades a fuentes legítimas. Las restricciones nacionales a la compra de estos productos han sido impuestas en algunos países; Sin embargo, estas medidas no son compatibles en toda la UE.

 

IMPACTO AMBIENTAL

La eliminación de residuos peligrosos y tóxicos procedentes de la producción de drogas sintéticas plantea riesgos sustanciales para la salud y causa daños al medio ambiente, y los costos asociados con la descontaminación de los lugares de descarga puede ser considerable. Esto se está convirtiendo en un problema como resultado de la diversificación y el aumento de la capacidad de los métodos de producción, así como la difusión a los países que antes no estaba.

 

EL TRÁFICO

La mayoría de las drogas sintéticas que se consumen en la UE se producen en la región, lo que resulta en un considerable tráfico intra-europeo. Algunas drogas sintéticas producidas en la UE también se exportan a otras regiones, como América y Australia. La UE es también una zona de tránsito importante para la metanfetamina producida en África Occidental e Irán y ocasionalmente en otros lugares, con la amenaza potencial que las drogas en tránsito se desvían a los mercados europeos.

OCGS aprovechar las oportunidades proporcionadas por la infraestructura global que apoya el transporte público y el comercio. Servicios de mensajería y paquetería postales son especialmente relevantes para el tráfico de drogas sintéticas, como es el continuo desarrollo de los mercados al por menor en línea.

 

EL CRIMEN ORGANIZADO Y MODELOS DE NEGOCIO CAMBIANTES

Bien establecidos holandeses, belgas OCGS, Alemania y Gran Bretaña son particularmente importantes tanto para el tráfico de MDMA y anfetaminas para grandes mercados de consumo en Europa occidental. OMCGs siguen siendo importantes para el tráfico de drogas sintéticas y la distribución a los países nórdicos. Además, OCGS funcionamiento de la zona del mar Báltico, en particular de Lituania y Polonia, son importantes para la producción y suministro de anfetamina y metanfetamina en los países nórdicos.

OCGS el tráfico de drogas sintéticas son a menudo involucrados con el suministro de otras sustancias, y es importante reconocer el cruce con otros fármacos. Por ejemplo, grupos de suministro de MDMA y la anfetamina producida en los Países Bajos y Bélgica están involucrados en el mercado de cannabis y la cocaína, mientras que OCGS vietnamitas en la República Checa diversificados de producción de cannabis a la producción de metanfetaminas.

En todos estos ámbitos territoriales, el impacto que tiene el consumo de las distintas sustancias psicoactivas continúa siendo elevado, tanto en términos de sufrimiento e incapacitación personal evitables, como de morbilidad, mortalidad y otros costes sociales y sanitarios. Por ello y sin dejar de reconocer la importancia clave del marco multidimensional que caracteriza la compleja realidad asociada al fenómeno de las drogas, los problemas y los daños evitables relacionados con los consumos de éstas constituyen, en conjunto, uno de los principales problemas planteados en el ámbito de la salud pública en España.

Además de los factores socioeconómicos que afectan a las tendencias globales del consumo de drogas, en el desarrollo de la adicción a las diversas sustancias psicoactivas influyen otros condicionantes, entre los que cabe señalar las características biológicas de la condición humana o la función psicológica instrumental que cada persona atribuye a una sustancia concreta en el marco de su estilo de vida particular. De igual modo, hay que considerar la evolución de los valores culturales que tienen que ver con las conductas adictivas y de consumo en general.

En España, la comprensión institucional sobre la multicausalidad de los problemas vinculados a los consumos de drogas sirvió de base para que, a partir de la aprobación del Plan Nacional sobre Drogas en 1985, se articulase una política que, en general, ha sido y continúa siendo un referente de calidad en el marco de la Unión Europea (UE).

La puesta en marcha del Plan Nacional sobre Drogas y la creación de sus órganos de coordinación contribuyó de forma decisiva a la cohesión entre las distintas Administraciones Públicas con competencias en esta materia. A ello hay que añadir la buena relación de cooperación sólidamente establecida con las ONGs del sector, así como con otras entidades sociales.

Por otro lado, desde hace años se dispone de estudios epidemiológicos y de otro tipo, así como de herramientas de recogida de información de calidad, que permiten conocer datos fiables y actualizados sobre consumo, actitudes de la población, perfil de los consumidores, programas de carácter preventivo, asistencial y de inserción social, que resultan imprescindibles para informar y orientar adecuadamente la toma de decisiones en esta materia.

Todo ello parece indicar que el enfoque adoptado hasta ahora está bien orientado y permite mantener un cierto grado de esperanza respecto al futuro. No obstante, es necesario tener presente que se trata de afrontar retos complicados que requieren respuestas sostenibles a largo plazo y que, por ello, las distintas etapas todavía pendientes no estarán exentas de previsibles e importantes dificultades.

En este contexto, la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016 se configura como un marco de referencia para todas las Administraciones Públicas y las organizaciones sociales. Aspira, además, a ser una herramienta que pueda ser usada para promover, facilitar y apoyar a cada instancia implicada a desarrollar su trabajo desde su ámbito competencial, en el interés común por lograr disminuir de forma significativa los consumos de drogas, y prevenir al máximo el impacto sanitario y social de los diversos problemas y daños relacionados con los mismos.

 

La Estrategia reconoce los importantes cambios habidos en las diferentes variables que confluyen en el fenómeno de las drogas y su entorno en los últimos años, a fin de afrontar con garantías de éxito los retos planteados, entre los que figuran:

  • Los cambios en los perfiles de los consumidores de sustancias psicoactivas, el patrón de policonsumo cada vez más generalizado, la precocidad en el inicio del uso de algunas sustancias y la relación, cada vez más estrecha, entre éste y los espacios y tiempos de ocio.
  • La aparición de nuevas sustancias que se están introduciendo en el mercado.
  • El incremento de trastornos mentales asociados a los consumos de sustancias psicoactivas que produce una considerable demanda de atención a la patología dual.
  • El fenómeno de la inmigración y su impacto en la sociedad española, con los cambios correspondientes en aspectos sociales, culturales e, incluso, económicos.
  • El envejecimiento de consumidores problemáticos.
  • La creciente importancia del tráfico de drogas en el escenario del crimen organizado, las interrelaciones cada vez más frecuentes entre las Estrategia Nacional sobre Drogas. 2009-2016 24 organizaciones de narcotraficantes y las que cometen otros tipos de actos delictivos, y la tendencia de los actuales grupos delictivos a la multicriminalidad organizada.
  • El necesario impulso a la investigación en todos los campos de las drogodependencias y su trasferencia a la práctica.
  • Las modificaciones habidas en las redes asistenciales, especialmente desde que se completó el proceso de transferencias de los servicios sanitarios a las Comunidades Autónomas.
  • La necesidad de diversificar e individualizar los programas y actuaciones preventivas por poblaciones en riesgo y por contextos de riesgo.

 

MÉTODO

Atención integral a las adicciones

 

La atención integral de las personas con problemas relacionados con conductas adictivas lleva a cabo las intervenciones de manera que, partiendo de la multicausalidad y complejidad del fenómeno de las adicciones, se oferten la atención y los recursos necesarios para abordar, tanto el problema de adicción, como los daños y consecuencias derivados de ésta, procurando el mayor grado posible de integración en la sociedad y la mejora de la salud y calidad de vida,  así como la de las relaciones con el entorno familiar y social.  La atención integral al adicto se concibe como un proceso individualizado, capaz de adecuarse a las especiales características de la persona y de su familia.

 

En este proceso, se deben contemplar como principios básicos:

  • La individualización del tratamiento.
  • La intervención interdisciplinar como un proceso que enlaza las intervenciones de diferentes áreas de conocimiento, interactuando sobre las diferentes fases del proceso, tanto para la elaboración como para la consecución de objetivos, ya sean específicos de cada área o comunes a todas ellas.
  • La posibilidad de presentar una cartera de programas diversificados y flexibles adaptados a la realidad de cada persona.
  • La evaluación continua del paciente, con objeto de poder realizar una adaptación continua a las necesidades y a los cambios que se producen en su proceso de rehabilitación o en su entorno familiar, laboral o social, revisando de forma continua tanto los objetivos previstos, como la metodología y las estrategias de actuación o los recursos que necesite.
  • La atención normalizada desde los diferentes recursos sanitarios de la red asistencial pública.
  • La coordinación de todos los recursos implicados

 

RED DE ATENCIÓN PÚBLICA A LAS DROGODEPENDENCIAS EN ESPAÑA

España cuenta con un conjunto diversificado y plural de centros y recursos de atención en el conjunto de las Comunidades y Ciudades autónomas (CC.AA). Estos centros son públicos o privados (en este último caso financiados por las Administraciones Públicas, y debidamente acreditados).

 

Existen tres niveles diferenciados de atención en base a la especialización de los distintos recursos:

 

  • Recursos de primer nivel.

Son la principal puerta de entrada al sistema dónde se atiende al paciente.

 

Recursos de primer nivel

En el conjunto de las CC.AA, en general, puede decirse que existe un primer nivel de atención al paciente que es la principal puerta de entrada al sistema. Este primer nivel varía de una Comunidad o Ciudad Autónoma a otra, en función de la propia idiosincrasia de cada territorio. Sus principales objetivos son, entre otros, la detección, captación, motivación, atención inicial básica y derivación de los pacientes a servicios más especializados.

 

En este nivel se incluyen los centros o equipos de atención primaria, o los recursos de reducción del daño. (Centros de emergencia social, unidades móviles etc.)

 

En algunas CC.AA, los centros ambulatorios mencionados en los recursos de segundo nivel, se configuran como puerta de entrada al sistema, siendo el acceso a los mismos directo.

 

  • Recursos de segundo nivel (Centros ambulatorios de asistencia).

Se trata de centros que prestan atención personalizada en régimen ambulatorio. Estos recursos pueden plantear objetivos de abstinencia, u otros de carácter intermedio y dotarse de diferentes estrategias y modalidades de intervención.

 

Centros ambulatorios

Son centros que prestan atención personalizada en régimen ambulatorio. Estos recursos pueden plantear objetivos de abstinencia, u otros de carácter intermedio y dotarse de diferentes estrategias y modalidades de intervención en función de las características y necesidades individuales.

 

Ofrecen un tratamiento integral con equipos profesionales, de carácter multidisciplinar, encargados de diseñar y desarrollar, para cada paciente, un programa individualizado de intervención y tratamiento, donde se abordan aspectos biológicos, psicológicos y sociales encaminados a la evaluación, desintoxicación, deshabituación, normalización e integración social de aquellas personas que presentan un problema de adicción.

 

Entre los programas individualizados de intervención se encuentran los programas de tratamiento con sustitutivos opiáceos. Estos programas tienen como objetivo la realización del tratamiento del síndrome de dependencia a opiáceos a través de la utilización terapéutica de agonistas opiáceos.

 

Estas sustancias se utilizan de acuerdo a prescripciones realizadas individualizadamente a cada persona atendida en función de la evaluación y diagnóstico multidisciplinar llevados a cabo por el equipo de tratamiento.

 

Los centros ambulatorios se integraran en cada Comunidad o Ciudad Autónoma en la red de atención primaria, en la red de salud mental, en la red de recursos sociales, etc. dependiendo de las particularidades de cada territorio autonómico. El acceso a los mismos es directo o por derivación de los dispositivos de primer nivel.

 

  • Recursos de tercer nivel.

Son recursos de alta especialización, esto es, centros o dispositivos especializados en el tratamiento a personas con trastornos adictivos.

Recursos de Tercer Nivel

Los recursos de tercer nivel pueden ser:

  1. Unidades de desintoxicación hospitalaria. Se trata de recursos de alta especialización y de carácter hospitalario,  destinados a la desintoxicación en régimen de   ingreso para aquellos  pacientes en los que no está indicada la desintoxicación en régimen ambulatorio.
  2. Comunidades terapéuticas Son centros residenciales de carácter socio sanitario, de tratamiento en régimen de internamiento. Realizan una atención biopsicosocial a pacientes adictos que precisen de una intervención intensiva en un entorno controlado.
  3. Recursos de apoyo a la intervención. Se trata de dispositivos que ofrecen un entorno terapéutico residencial. Cuentan con apoyo y seguimiento profesional, en  régimen semi-abierto, estando ubicados en un medio urbano. Permiten a los pacientes mantener el seguimiento ambulatorio en los centros de referencia. Pueden ser:
  • De apoyo al tratamiento ambulatorio, para aquellos pacientes que se encuentren en las primeras fases del proceso de tratamiento, que carecen de un adecuado soporte familiar.
  • De apoyo a la integración socio laboral, para aquellos pacientes que han logrado una estabilización en su proceso terapéutico y carecen de soporte familiar y/o social adecuado.
  • Centros o unidades de día: Dispositivos especializados en régimen no residencial,  que proporcionan un apoyo al tratamiento ambulatorio.

 

Los tipos de intervención que se llevan a cabo se pueden agrupar en:

  • Información, detección precoz, motivación y derivación: Esencialmente en los recursos de primer y segundo nivel
  • Evaluación y diagnóstico: En recursos de segundo nivel
  • Abordaje terapéutico: En recursos de segundo y tercer nivel. Abordado desde una atención integral que contempla desde la desde los inicios de la intervención hasta la Incorporación Social
  • En todos los casos la Intervenciones se adaptan a los perfiles de las personas o los colectivos con características y necesidades específicas a través de diferentes tipos de Programas específicos.

 

DESARROLLO

En 2013, siguiendo con la serie de periodicidad bienal iniciada en 1995, la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas ha llevado a cabo la décima edición de la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES). Esta encuesta se realiza en todo el territorio nacional, en la población general residente en hogares (15-64 años), y tiene lugar en el domicilio. En 2013 la muestra fue de 23.136.

El objetivo general de la misma es conseguir información que permita diseñar y evaluar políticas dirigidas a prevenir el consumo y los problemas de drogas.

 

PREVALENCIA DE CONSUMO Y DISTRIBUCIÓN POR EDAD Y SEXO

En 2013, las drogas con mayor prevalencia de consumo, en los últimos 12 meses, son el alcohol (78%), el tabaco (41%) y los hipnosedantes (12%), seguidos del cannabis (9%) y la cocaína (2%). En 2013, la edad de inicio en el consumo se mantiene estable. El inicio más precoz es para las bebidas alcohólicas (17 años), seguido del cannabis (19 años). El más tardío sigue siendo el de los hipnosedantes (35 años). Las prevalencias de consumo son mayores en el grupo de 15 a 34 años, salvo en el caso de los hipnosedantes, cuyo uso se incrementa a partir de los 35 años.

En cuanto a las diferencias según sexo, en 2013, los datos (consumo últimos 12 meses) confirman un mayor consumo entre los hombres (excepto para los hipnosedantes). Estas diferencias se acentúan en el caso de la cocaína, donde la proporción de hombres triplica a la de las mujeres, y en el del cannabis, que registra una diferencia de casi 8 puntos porcentuales.

En 2013 el 4% de la población de 15 a 64 años ha consumido alguna vez anfetaminas, cifra similar para el éxtasis y los alucinógenos. La prevalencia en el último año y último mes se sitúa para todas estas sustancias en valores inferiores al 1% y la edad de inicio en torno a 21 años. Se consolida la tendencia descendente iniciada en 2001.

El 14% de las personas de 15 a 64 años no ha consumido, en los últimos 12 meses, ninguna sustancia psicoactiva. Del resto de personas que sí han consumido alguna sustancia psicoactiva en los últimos 12 meses, uno de cada 3 dice haber consumido 2 sustancias y casi 1 de cada 10 ha tomado tres. La mezcla de 4 sustancias se da aproximadamente en un 2% y algo menos del 1% consume cinco o más drogas.

El alcohol está presente al menos en el 95% de los policonsumos y el cannabis en cerca del 60%. El consumo de bebidas alcohólicas, sobre todo si se hace de forma intensiva (borracheras o atracón), se asocia con una mayor prevalencia de consumo de otras drogas. El policonsumo es más prevalente en hombres que en mujeres.

 

RIESGO PERCIBIDO

Como viene sucediendo en encuestas previas, la percepción de riesgo es mayor para consumos frecuentes, en las mujeres y para sustancias como la heroína, cocaína, éxtasis o alucinógenos. En 2013 se observa, respecto a 2011, un leve descenso de la percepción de riesgo en prácticamente todas las sustancias. Destaca la disminución de la percepción de riesgo del cannabis; en 2013, creen que puede ocasionar bastantes/muchos problemas si se consume una vez por semana/o más un 82% (85,5% en 2011) y si se usa una vez/o menos al mes un 61% (69% en 2011). Persiste la consideración de que el tabaco es más peligroso que el cannabis.

 

DISPONIBILIDAD PERCIBIDA

Junto con la pérdida de visibilidad de situaciones relacionadas con las drogas, la sensación de disponibilidad de drogas ilegales que existe entre la población también ha disminuido, escenario que en general ya comenzó a observarse en la encuesta de 2011, tras el repunte registrado en el año 2009. Entre las sustancias ilegales, el cannabis se posiciona como la más accesible (65% opina que podría adquirirlo fácilmente).

 

PREVALENCIA DE CONSUMO Y DISTRIBUCIÓN POR EDAD Y SEXO

Las drogas más consumidas por los jóvenes (14-18 años) son las legales (alcohol y tabaco), seguidas del cannabis.

Se observan diferencias en el consumo de las sustancias entre hombres y mujeres. El consumo de drogas legales está más extendido entre las mujeres y el consumo de todas las drogas ilegales está más extendido entre los hombres.

La edad media de inicio en el consumo se sitúa entre los 13 y los 16 años y se observa una tendencia estable en la evolución.

En todas las sustancias, las prevalencias de consumo aumentan con la edad.

 

ANFETAMINAS, ÉXTASIS, ALUCINÓGENOS Y HEROÍNA

En 2012, en los últimos 12 meses, han consumido éxtasis el 3% de los jóvenes de 14 a 18 años, anfetaminas el 2% y alucinógenos el 2%.

El porcentaje de usuarios de anfetaminas, éxtasis, alucinógenos se mantiene en niveles bajos. El consumo se ha estabilizado tras la tendencia descendente iniciada en 2000. Se aprecia un leve repunte de éxtasis, por lo que es necesario vigilar la evolución.

La heroína es la droga menos consumida por los estudiantes de 14 a 18 años. En 2012 un 1% la había probado alguna vez, un 0,7% la había consumido en el último año y un 0,6 % en el último mes previo a la encuesta. Tendencia estable desde 2006.

Disponer de información sobre la situación de las nuevas sustancias psicoactivas en jóvenes es necesario debido a que su popularidad y accesibilidad ha aumentado en los últimos años, sobre todo a través de Internet, tanto en España como en Europa y en el resto del mundo, pues se trata de un fenómeno global.

Las nuevas sustancias psicoactivas son, en términos generales, sustancias con prevalencias de consumo más bajas que las drogas clásicas. Algunas son antiguas, como la ketamina, y otras de aparición más reciente, como la mefedrona o el spice. Actualmente, se trata de un fenómeno minoritario en España, aunque se lleva a cabo vigilancia activa a través del Sistema Español de Alerta Temprana.

En 2012, han consumido (alguna vez en la vida) spice el 1,4%, ketamina el 1,1%, metanfetamina el 0,9%, mefedrona el 0,5% y piperacinas el 0,4% de la población de 14 a 18 años.

La Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas es la responsable del correcto funcionamiento del Sistema Español de Alerta Temprana (SEAT) y del cumplimiento de lo establecido por la Decisión del Consejo de la Unión Europea (2005/387/JAI) en lo que se refiere a los Estados Miembros.

El Observatorio Español sobre la Droga y las Toxicomanías (OEDT) es el responsable de la coordinación del SEAT y junto con el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) es el punto nodal de la Red en España. Esta Red tiene cobertura estatal y trabaja a dos niveles: a nivel nacional, fundamentalmente a través de la Administración General del Estado, y a nivel autonómico. Además incluye otras entidades entre las que destacan las Organizaciones no Gubernamentales (ONGs).

El objetivo general del SEAT es desarrollar y mantener un sistema rápido de alerta temprana para la detección, intercambio de información, evaluación y respuesta frente a la aparición de nuevas sustancias psicoactivas, o de eventos relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas, que puedan generar un problema de salud pública. La información resultante de este sistema debe aportar evidencias que sean de utilidad a diferentes niveles (usuarios de drogas, profesionales en el ámbito de drogas, procesos de fiscalización/judiciales, etc.).

El OEDT es responsable de coordinar las acciones, en este terreno, a nivel nacional en España y a su vez es el interlocutor con el resto de los organismos responsables de los sistemas de alerta temprana, a nivel internacional. El SEAT forma parte y colabora activamente con el Sistema Europeo de Alerta Temprana (EWS-Early Warning System).

 

SITUACIÓN DE LAS NUEVAS SUSTANCIAS PSICOACTIVAS EUROPA

El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA) está monitorizando, actualmente, más de 450 nuevas sustancias psicoactivas. Durante el año 2014 se han notificado al EWS un total de 101 nuevas sustancias psicoactivas:

31 catinonas, 30 cannabinoides sintéticos, 9 fenetilaminas, 5 opioides, 5 triptaminas, 4 benzodiacepinas, 4 arilalquilaminas y 12 sustancias que no pertenecen a ningún grupo de los anteriores.

Desde 2005, el EMCDDA ha lanzado 117 alertas de salud pública relacionadas con nuevas sustancias psicoactivas, más del 70% durante los últimos 5 años. En 2014 se produjeron 16 alertas a nivel europeo y se ha llevado a cabo la evaluación de riesgo de 6 sustancias psicoactivas.

 

ESPAÑA

En 2014, el SEAT ha notificado al EMCDDA información relativa a 17 nuevas sustancias psicoactivas detectadas por primera vez en España. De ellas, una pertenecía al grupo de los cannabinoides sintéticos, 4 al grupo de las catinonas y 6 al grupo de las fenetilaminas. El resto de sustancias se repartía entre los grupos de arilalquilaminas (2), arilciclohexilaminas (2), benzodiacepinas (1) y el grupo de otros (1). De las 17 sustancias detectadas por primera vez en España, 3 aparecían, también, por primera vez en Europa (1 catinona, 1 feniletilamina y un precursor del alprazolam).

En 2014 fueron sometidas a medidas de control, en España, las nuevas sustancias psicoactivas 4-MA o 4-metilanfetamina y 5-IT o 5-(2aminopropil) indol.

En 2015 se difundieron en la web del Plan Nacional sobre Drogas dos alertas (ALFA-PVP “Flakka” y PMMA “Superman”).