Revistas / NPunto Volumen II. Número 13. Abril 2019 / Marcapasos Temporal Transcutáneo: Revisión Bibliográfica

Marcapasos Temporal Transcutáneo: Revisión Bibliográfica


Trabajo presentado en el: I Congreso Internacional de Actualización y Cuidados de Enfermería en Urgencias Vitales, como trabajo de tipo Revisión Bibliográfica.

ELBA ROMERO SAIZ

PABLO PEREZ DE LAS HERAS

Introducción

La bradicardia es definida como una frecuencia cardiaca por debajo de 60 pulsaciones por minuto. En muchas ocasiones una baja frecuencia es asintomática, pero resulta frecuente que no sea bien tolerada sobre todo en pacientes mayores de 65 años, donde la bradicardia sintomática es un motivo frecuente de consulta.

El corazón posee un marcapasos natural (nodo sinoauricular), las células de este marcapasos tienen un ritmo intrínseco, es decir se inician por sí solas, cuando este marcapasos natural deja de funcionar, se inician otros mecanismos de conducción eléctricos, si la velocidad de descarga es más lenta que la del nodo sinoauricular podemos hablar de una bradiarritmia.

Un marcapasos artificial es un dispositivo que estimula el corazón para producir la despolarización del mismo consiguiendo una contracción y gasto cardiaco adecuados.

Existen muchos tipos de marcapasos, dependiendo de su duración, se pueden clasificar en temporales o permanentes, dentro de los temporales encontraremos los transcútaneos, epicárdicos, esofágicos y transvenosos.

En esta revisión bibliográfica nos centraremos en el marcapasos temporal transcutáneo, ya que es el más rápido y accesible para servicios de urgencias y emergencias.

Objetivo

Conocer la utilidad y el funcionamiento del marcapasos temporal transcútaneo.

Metodología

Se ha realizado una revisión bibliográfica. Para ello, se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica acerca del marcapasos externo transcútaneo en distintos buscadores como Google académico y metabuscadores como Exploraevidencia y Plinio. También se han consultado distintas bases de datos electrónicas, en concreto Cochrane, Pubmed, Dianlet, Scielo y Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Además, se ha completado la información revisando libros de anatomía, fisiología, emergencias y paciente crítico. Finalmente, también se ha navegado por las principales páginas web de las instituciones más importantes relacionadas con esta especialidad clínica, tales como, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), el Consejo Europeo de Resucitación (ERC), y la American Heart Association (AHA).

Las palabras clave utilizadas fueron “marcapasos externo”, “emergencia”, “marcapasos transcutáneo”, “bradicardia” unidas por el operador AND. Por otro lado, “marcapasos externo” AND “emergencia” y “marcapasos externo” AND “bradicardia”.

Los criterios de inclusión de la búsqueda bibliográfica han sido, por un lado, aquellos artículos sobre marcapasos en español e inglés, estudios acerca de indicaciones y complicaciones del marcapasos transcutáneo, estudios sobre el conocimiento de la enfermería de este elemento, y artículos sobre la técnica de colocación del dispositivo. Se han excluido de los resultados aquellos artículos a los que no se pudo acceder al texto completo, así como aquellos que se centraban exclusivamente en el ámbito de unidades de cuidados intensivos, así como en los marcapasos definitivos.

Resultado

La bradicardia, es un motivo frecuente de consulta en los servicios de urgencias y emergencias, esta patología puede ser detectada de forma espontánea en un examen rutinario, o bien por que el paciente presenta alguna sintomatología lo que le hace demandar asistencia médica.

Las bradicardias presentadas por los distintos pacientes suelen estar debidas a distintos motivos:

15% alteración primaria en el sistema de conducción.

40% síndrome coronario agudo.

20% bradicardias secundarias a fármacos.

5% causas metabólicas.

2% problemas con marcapasos permanentes.

13% otras causas.

Es importante saber reconocer las diferentes causas que pueden llegar a provocar una bradicardia o bradiarritmia patológica, conocer sus posibles tratamientos para poder realizar un tratamiento rápido y efectivo, antes de que pueda desencadenar en una situación más grave e incluso en una parada cardiorrespiratoria.

En servicios extrahospitalarios o de urgencias donde no exista la posibilidad de trasladar al paciente a otro servicio cuando la bradicardia comienza a comprometer la vida del paciente, para que le sea implantado un marcapasos transesofágico, transvenoso o uno definitivo de manera urgente, debemos conocer la medicación y el uso del marcapasos temporal transcutáneo para mejorar la contractibilidad y el gasto cardiaco.

Marcapasos temporal transcutáneo.

El uso de los marcapasos es algo relativamente reciente, fue en los años 30 cuando se desarrolló el primer marcapasos artificial, que utilizaba una aguja transtorácica para estimular el corazón. Pero no fue hasta los años ochenta cuando se consiguió crear un marcapasos capaz de aumentar o disminuir la frecuencia de estimulación dependiendo de las necesidades de cada paciente.

Respecto al marcapasos transcutáneo, fue desarrollado por la casa Zoll®, en los años 50 lo que solucionaba la dificultad de utilizar una técnica invasiva, y ponía los principios a una técnica rápida y efectiva.

Pero no fue hasta finales de los años 90, cuando los marcapasos fueron incorporados a los monitores desfibriladores, reduciendo su peso y pudiéndose trasportar de una manera fácil siendo accesibles a servicios de emergencia extrahospitalaria.

Según indican las últimas guías actualizadas, cuando una bradicardia o bradiarritmia no sea bien tolerada por un paciente, debemos intentar controlarla con medicación, la atropina es el fármaco de elección, administraremos por vía intravenosa o intraósea 0,5 mg de atropina, repitiéndose cada 3-5 min, si la dosis anterior no fuera efectiva hasta un máximo de 3 mg. No aplicar atropina en pacientes con trasplante cardiaco, su corazón están desnervados y no responden al bloqueo vagal de la atropina.

Si la bradicardia con sintomatología adversa continúa después de la atropina se debe considerar la implantación del marcapasos transcutáneo. Los fármacos de segunda elección como el isoproterenol adrenalina o dopamina, se utilizarán únicamente si no disponemos de marcapasos transcutáneo.

El marcapasos transcutáneo, tiene grandes ventajas ya que se puede colocar rápidamente, es fácil de trasportar y requiere un mínimo entrenamiento ya que puede ser iniciado por servicios de emergencia hasta la llegada a un centro donde sea posible la colocación de un marcapasos transvenoso o definitivo, según indicación médica.

La principal complicación de este dispositivo, es la incomodidad en un paciente consciente ya que las contracciones son dolorosas y producen un malestar directo que hacen que en muchas ocasiones necesitemos sedo-anlagesiar al paciente.

Colocación del marcapasos:

  1. Evitar cualquier espera innecesaria para la colocación y estimulación del paciente ya que esto aumentara el éxito de esta intervención.
  2. Comprobar que el paciente y la piel está seca antes de colocar los electrodos.
  3. Colocar los electrodos en la posición habitual, pectoral derecha y apical, pudiéndose utilizar la posición antero posterior si se tratara de un traumatismo torácico, DAI implantado, o si el dispositivo marcapasos no tiene posibilidad de desfibrilación por si se produjera parada cardíaca.

Utilización del marcapasos una vez colocado:

  1. La existencia de distintos tipos de marcapasos exige que el personal que vaya a utilizarlos esté familiarizado con las distintas funciones que tienen cada modelo de marcapasos. En algunos es necesario que el usuario aumente la energía hasta conseguir la correcta captura eléctrica, otros modelos utilizan una corriente constante que no puede ajustarse y una mayor duración de pulsación.
  2. Casi todos los modelos actuales de marcapasos transcutáneo se inhiben si detentan un complejo QRS, es decir, el marcapasos no estimulará si detecta un complejo QRS, sin embargo si hay mucho artefacto el marcapasos inhibirá, por lo que se deberá evitar los artefactos por movimientos y si no es posible cambiar el marcapasos a una frecuencia fija.
  3. En caso de paciente consciente, se debe informar de las molestias que va a sentir, en caso de mucho dolor o ansiedad proceda a valorar sedoanalgesia siempre considerando la situación clínica del paciente.
  4. Se seleccionara una frecuencia en torno a 60-90 pulsaciones por minuto, excepto en algunas circunstancias, como en un ritmo idioventricular en el que el marcapasos actuará únicamente en el silencio ventricular y será suficiente una frecuencia de 40-50 pulsaciones por minuto.
  5. Si nuestro marcapasos dispone de una salida de energía ajustable, se debe seleccionar inicialmente la mínima energía posible, e ir subiendo progresivamente hasta observar que la pared torácica se contrae y en el monitor se observa una espícula del marcapasos seguida de un complejo QRS además de la onda T, ya que en ocasiones artefactos pueden confundirse con complejos QRS pero nunca irían seguidos de una onda T. En torno a 50-100 mA son suficientes.
  6. Si alcanzamos el nivel más alto de energía programada sin encontrar una captura eléctrica adecuada, se deben colocar rápidamente los electrodos en otra ubicación. Si esto no funciona hay que valorar otras situaciones como miocardio no viable, hiperkalemia, etc.
  7. Una vez conseguida una buena imagen con captura eléctrica, se debe comprobar que existe pulso palpable, ya que una buena imagen sin pulso palpable constituye una actividad eléctrica sin pulso. Conclusiones Identificar las bradiarritmias, así como conocer su tratamiento, es fundamental para el personal de urgencias y emergencias. Cuando la medicación en una bradicardia sintomática no sea efectiva, se colocara un marcapasos transcutáneo, hasta que tengamos a mano recursos especializados, para la colocación de un marcapasos transvenoso o uno definitivo.

Bibliografía

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  2. Del Val D, Muñoz T.R, Gómez J. Bradiarritmias: disfunción sinusal, bloqueo auriculo ventricular y trastornos de la conducción intraventricular. Medicine-formación médica continuada, 2017; 12 (38): 2267- 2274.
  3. Luis Felipe Escalera L.F, Toledo ML. Colocación del marcapasos externo transcútaneo en box de críticos, cuidados enfermeros a propósito de un caso. IV Época. 2016; 1(50).
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  5. Aspectos destacados de la actualización de las guías de la AHA para RCP y ACE de 2015[Internet]. Dallas: American Heart Association Guidelines; 2015 [acceso el 16 de enero de 2019]. Disponible en: http://www.cercp.org/images/stories/recursos/Guias%202015/2015-AHA-Guidelines-HighlightsSpanish.pdf
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